martes, 2 de septiembre de 2014

Libro sobre la Escuela Rural de Misantla (1952-1960)



Presentación del libro Hubo una vez una Escuela Normal Rural en Misantla.
(Foto: Plumas Libres) 



Por Lisardo Enríquez L.

Educación es pasión, es amor, es entregarse a una causa con gusto, por el placer de servirle a los demás en el proceso de la formación y desarrollo de su personalidad. En nuestro país, esta convicción estuvo vinculada a un ideal que surgió del movimiento revolucionario en su etapa de construcción que, como dicen quienes lo vivieron y quienes lo han estudiado, mantuvo su vigencia de 1921 a 1940. En ese lapso, la educación mexicana creó tres modelos propios para atender a los campesinos, a saber: la Escuela Rural Mexicana, las Misiones Culturales y las Escuelas Normales Rurales.

El ímpetu que en ese entonces les imprimió la frescura de la Revolución Mexicana en su tendencia eminentemente popular, hizo que estas modalidades tuvieran una filosofía específica para las necesidades de los habitantes de las zonas rurales. Es así como surgen las escuelas normales rurales a partir de 1922. El plan era crear una de estas escuelas en cada entidad federativa. Su número total llegó a 29 y a partir de 1969 quedaron solamente 15. Sin embargo, su esencia como instituciones para la educación en el campo terminó en 1942, fecha en que se unificaron los planes de estudio para todo el país, con un solo enfoque en el que predomina la visión urbana.

No obstante esos cambios en los planes de estudio, maestros y estudiantes mantuvieron en alto el ideal de estas escuelas. Por eso es importante rescatar la memoria de su acción, como ahora lo hace el maestro Salvador Hernández Mejía, quien llevó a su concreción la obra Hubo una vez una escuela normal rural en Misantla, Veracruz, con 192 páginas, la cual ya fue presentada en público en la Ciudad donde estuvo operando dicha escuela, y este jueves 28 de agosto en el Salón Azul de la Unidad Interdisciplinaria de Humanidades de la Universidad Veracruzana, en donde por muchos años el autor fue maestro en la facultad de historia.

La ceremonia de presentación de este ilustrativo texto fue todo un acontecimiento. El Salón fue insuficiente para albergar al público que asistió. Pero más allá de eso, la parte formal fue solemne y no por ello dejo de permitirse los comentarios de buen humor. Coordinó la mesa el Mtro. Arqueólogo Sergio Vázquez Zárate, Director de la Facultad de Antropología de la U.V. Hubo sólo dos presentadores: la Dra, Julieta Arcos Chigo y el Mtro. Ernesto Gerardo Fernández Panes. La Dra. Julieta Arcos sostuvo que este libro es un aporte a la historia de la educación de Veracruz, que es un rescate de la vida cotidiana de Misantla y que nos proporciona lo que es el ideal de ser maestro y de lo que debe ser la escuela.

Por su parte, el maestro Panes, como se le conoce afectuosamente, mencionó que esta obra de 17 capítulos va por el sendero de lo autobiográfico y de lo anecdótico y saca a luz pública  a los protagonistas de las historias que aquí se narran. Con la experiencia militante que el maestro Panes tiene desde su primera juventud, pintó el panorama de lo que ha sido la cuestión social y política de la segunda mitad del siglo XX.

La Escuela Normal Rural de Misantla “Enrique Rodríguez Cano” inició sus actividades en el mes de agosto de 1952, teniendo como edificio escolar una casona ubicada en la confluencia de las calles Alatriste y Las Cruces, en Misantla, Veracruz, y cerró sus puertas, para ser trasladada a Ximonco, municipio de Perote, en el año de 1960. El autor, y también protagonista importante en este relato dice textualmente: “parece que el único que defendió a la normal para que no se fuera de Misantla fue su fundador: el Profr. Pablo Limón Anell; y lo paradójico, es que a él también le tocó la clausura en Perote”, en el año de 1969.


Por todo lo que expresa Salvador Hernández Mejía, el maestro, el historiador, hace falta un justo y reconocido homenaje, que puede ser a través de biografías “vivas” de los maestros Pablo Limón Anell y José Galicia Esteban, quienes fueron la semilla principal en aquella escuela de Misantla. Al autor, a quien tuve la dicha de conocer gracias a la cercanía de colaborador que tuve con el maestro Manuel Gámez Fernández, se le conoce y reconoce por el trabajo que a lo largo de los años ha realizado con sus alumnos. Eso es lo que recuerdan  muy bien Ohtli y Jessica, sus alumnos en la facultad de historia.  

Artículo publicado el 1 de septiembre de 2014 en Diario de Xalapa. 

viernes, 29 de agosto de 2014

Amparos a los maestros, legalidad sobre prepotencia




Por Lisardo Enríquez L.

Lo más recomendable en una sociedad que se precie de democrática, es que los temas públicos, los problemas que enfrenta esa sociedad, se ventilen a través del debate entre los actores involucrados. En cuanto al tema de la educación, están los propios maestros, los padres de familia y los estudiosos del fenómeno, entre otros, de quienes hay que recibir opinión. Miguel Limón Rojas, quien fue secretario de educación pública, dijo en el año 2012: “descalificar a la educación pública por las grandes debilidades que existen, por los muchos asuntos que ameritan reprobación y correctivos no tiene que llevar a desconocer el valor del trabajo que realizan decenas de miles de maestros respetables, que hacen su trabajo responsablemente en las escuelas del país. Esto no puede ser desconocido”.

La forma insultante en que se anunció lo que llamaron reforma educativa, que como ya se sabe fue en un comienzo solamente una reforma estrictamente constitucional, hizo que incluso los profesores más ajenos a la protesta y más dedicados a su labor profesional, salieran a la calle a oponerse a esas maneras impropias de hacer y decir las cosas. Claro que cuando apareció el garrote, los caballos azules, los perros guardianes y los bastones eléctricos, muchos maestros y maestras vejados regresaron a su escuela, guardaron silencio ante la fuerza que los avasalló. Continuaron la lucha quienes tienen una formación política y han participado por años en las lides por la democracia.

Una alternativa que tomaron muchos de ellos ante la cerrazón para escuchar sus demandas fue anteponer un amparo. Pero no se sabía con certeza si ese trámite seguiría su curso. Lo que hasta hace unas semanas se veía es que todas las reformas quedarían intocables a través de un poder omnímodo, visto como algo totalizador, en donde no se veía lo que se da en llamar los tres poderes. Pero el viernes 22 de este agosto se hizo público que el Poder Judicial Federal, a través de juzgados de distrito admitió demandas de amparo en contra de la Reforma Educativa, por lo menos en lugares como Cholula, estado de Puebla y en el estado de Veracruz, correspondiendo a éste último un total de 6,000 maestros amparados.

Desde luego esto aún no termina. A la resolución de los juzgados en esta materia poca difusión se le ha dado. Escasa información ha aparecido al respecto. Un columnista del sur dijo que a estos maestros aunque presenten examen y lo reprueben, la SEV no podrá aplicarles la ley de armonización educativa, y que ni modo. La realidad es que en este sector hay diversos niveles de responsabilidad,  cada uno de los cuales debe verse cómo cumple. No son sólo los maestros de grupo, hay directores, supervisores, jefes de sector, coordinadores, y en la estructura burocrática del nivel de secretaría existen numerosos puestos directivos hasta el más alto nivel de secretario. Todos ellos forman parte de la estructura educativa y como tales deben asumir obligaciones muy específicas sobre lo que es materia educativa empezando por lo eminentemente pedagógico.

Quienes forman parte de la estructura burocrática no sólo deben tener responsabilidad administrativa, ni los supervisores, coordinadores y jefes de sector. Estas últimas tres figuras tienen que asumir su función eminentemente pedagógica asesorando a los maestros de las escuelas, visitándolas constantemente. Hay muchos supervisores que ni siquiera conocen las escuelas a su cargo. Actúan a distancia. Si desde antes esto se hiciera, no habría necesidad de tanta denigración a los maestros de escuela.


De la noticia de los amparos, como dice el maestro Noé de Minatitlán, con quien coincido en su opinión, esto: “coloca a la legalidad sobre los atropellos de la prepotencia de quienes tienen los hilos del poder”. Es decir, esta medida hace que los ciudadanos comunes puedan tener confianza en alguien, que no se sienta como que toda decisión es arbitraria y ahí queda. Muy bien por el Poder Judicial Federal y los juzgados de distrito que admitieron las demandas de los maestros. 

Artículo publicado el 28 de agosto de 2014 en Diario de Xalapa. 

domingo, 10 de agosto de 2014

Las reformas "de gran calado"







Por Lisardo Enríquez L.

Durante los gobiernos federales que hubo entre 2000 y 2012, los panistas intentaron hacer una serie de reformas para las cuales tropezaron entonces con la oposición del Partido Revolucionario Institucional (éste en realidad buscó ponerles zancadilla para gobernar más que para evitar las reformas), pero con el gobierno actual (del PRI) y sus “legisladores” encontraron las condiciones que necesitaban.

 Es decir, hay una gran coincidencia entre esos dos partidos políticos tanto en los principios sobre el desmantelamiento de las empresas estatales, los cuales obedecen fielmente a la orientación neoliberal que se acomoda a las líneas de dominación económica de los Estados Unidos, como respecto a los intereses pragmáticos personales y de camarillas de quienes van a incrementar de manera exorbitante sus negocios en materia energética, entre quienes están políticos priístas y panistas así como grupos de empresarios que van por lo suyo.

La sociedad debe exigir que quienes se dediquen a los negocios no participen en cargos y comisiones que corresponden a la función pública. Quienes actualmente están relacionados con los negocios de la gasolina, el petróleo, el gas y la energía eléctrica (hay nombres muy concretos que se han dado a conocer a través de distintos medios) deben renunciar de inmediato a su puesto en el gobierno, en el Congreso o en donde lo tengan. Y esto debe contemplarlo la ley: que son incompatibles los negocios privados con la función pública.

Es una verdadera desvergüenza que ante tanta corrupción los gobernantes de cualquier nivel y signo político hagan como que no pasa nada, como aquel de San Blas que solamente robó poquito y que tendrá una segunda oportunidad para llevarse más de lo que tomó la ocasión anterior. Que conste que este señor es un “pez chico”, los grandes como Granier, Gordillo, el que salió de la cárcel ya en este sexenio casi en calidad de héroe para disponer de sus grandes cuentas multimillonarias y muchos otros que ni siquiera han pisado el reclusorio, han lastimado en lo más profundo a la patria.

De manera que el “gran calado” es éste, la profundidad y la hondura con la que todos estos señores han tomado lo que han podido y lo que han querido, engañando con el cuento de mejorar la condición de todos los ciudadanos. Las “reformas de gran calado” o “reformas estructurales” fueron preparadas para beneficiar a unos cuantos mexicanos de dinero y a grupos de extranjeros, en tanto van en aumento los millones de mexicanos que son cada vez más pobres, los cuales se encuentran entre “Los condenados de la tierra”, como les llamó Frantz Fanon.

Bueno, ni la advertencia de una experiencia en los propios Estados Unidos le ha servido a los apurados reformadores mexicanos. Edmund Gerald Brown, Gobernador por segunda ocasión en California, en reciente visita a nuestro país externó en el Senado de la República que de no regular adecuadamente (con “mano dura”) a las compañías privadas que vienen a invertir en el mercado del petróleo y la electricidad, “se los van a comer vivos”. Y es que en California tuvieron una desagradable colaboración, en particular con la empresa Enron Corporation,  una de las que muy probablemente estarán en grande en México. Un empleado de dicha Compañía reconoció que la empresa le robó a California entre uno y dos millones de dólares al día durante el periodo de crisis.


Cito para terminar unas palabras que el 27 de septiembre de 1960 pronunció el Lic. Adolfo López Mateos, Presidente de la República, con motivo de la Expropiación de la Industria Eléctrica: “Pueblo de México, les devuelvo la energía eléctrica, que es de exclusiva propiedad de la Nación, pero no se confíen porque en los años futuros algunos malos mexicanos identificados con las peores causas del país intentarán por medios sutiles entregar de nuevo el petróleo y nuestros recursos a los inversionistas extranjeros”.  

Artículo publicado el 7 de agosto de 2014 en Diario de Xalapa. 

lunes, 28 de julio de 2014

Rosario Sansores en la poesía, el cuento y el periodismo.


Rosario Sansores Pren.  

Por Lisardo Enríquez L.

Por las vivencias que tuvo en su niñez y adolescencia en el norte del país y en el sureste del mismo, José Vasconcelos decía que a sus compañeros del norte les interesaban las actividades prácticas, mecánicas y las relacionadas con el dinero, en tanto que los del sureste deseaban sobre todo ser grandes poetas. De lo segundo mucho se puede ver en las mujeres y los hombres de aquella región, como es el caso de quienes son originarios del hermoso Yucatán. En la Ciudad de Mérida, precisamente, nació María del Rosario Sansores Pren, en el año de 1889.

Desde que era una niña le dio por escribir. Escribía versos apasionados que en primera instancia sus padres le prohibieron. Después se dieron cuenta que era inútil impedírselo porque continuaba haciéndolo. Ya en su adolescencia publicó poemas en periódicos como el Diario de Yucatán y en revistas. En poesía se le publicaron libros de 1911 a 1951, entre ellos Del país del ensueño, Las horas pasan, Cantaba el mar azul, La novia del sol, sombra en el agua y Polvo de olvido. Escribió crónicas y temas sociales en periódicos y revistas de la Ciudad de México, de Yucatán y del extranjero. En el periódico Novedades se inició como colaboradora con su columna Rutas de emoción en 1939 y así se mantuvo hasta poco antes de morir en enero de 1972.

El Gobierno del Estado de Yucatán le publicó en la Biblioteca Básica de Yucatán en 1911, la antología de cuentos Diez años de juventud, publicada por primera vez en Editorial IMPA, México, en 1946. El texto está integrado por un total de 26 cuentos que de acuerdo con la crítica de Ruskin Chádez “tienen un inmenso caudal literario tanto en la forma como en el contenido”. En Rosario Sansores se advierte una influencia de Cervantes y de Goethe, así como del movimiento literario del romanticismo. En todo caso, como ha citado el estudioso peninsular Rubén Reyes Ramírez, esta obra “pudiera ubicarse en una forma de postmodernismo neorromántico”. Los temas giran en torno a la melancolía, la mujer, el amor, el suicidio, la nostalgia.

De su producción poética vinieron canciones en diversos géneros. Ernesto Lecuona preparó en bolero Palomita blanca; con música de Ricardo Palmerín se compuso la danza Se esfumó de mi vida que grabó en Nueva York Guty Cárdenas; Manuel Manzanilla Martínez compuso el bolero Castillo de cenizas, Efraín Pérez la canción Alma. Varios ecuatorianos pusieron música a poemas de Rosario: Carlos Brito Benavides a Sombras, Imploración de amor y Alas rotas; Constantino Mendoza Moreira a Tengo celos; Francisco Paredes Herrera a Yo sé que volverás y a Mientras tú me querías; Carlos Vieco a Miedo de amar; Carlos Solis Morán a Deseo y Ambición; Carlos Rubira Infante a Alondra fugitiva y Francisco Villacrés Falconi a Cuando tú me querías. Todo esto sucedió entre 1924 y 1931.

En 1998, Luis Felipe Castillo también musicalizó la clave A Mérida y el bolero No importa; en 2004 Ligia Cámara compuso los boleros filosofía y sinceridad, y Angélica Balado el son Gitana. Da fe de estas composiciones musicales con letra de Rosario Sansores el Álbum de canciones yucatecas preparado por Luis Pérez Sabido y Pedro Carlos Herrera López, también de la Biblioteca Básica de Yucatán, del año 2012. Esta información privilegiada se la debo a los maestros Elly Marby Yerbes Ceballos y José Medina Vázquez.

Artículo publicado en Diario de Xalapa el 28 de julio de 2014.




viernes, 25 de julio de 2014

Hoy como ayer, libro de López Obrador.


Por Lisardo Enríquez L.

Con la marca editorial de Grijalbo aparece en marzo de 2014 un nuevo libro del Lic. Andrés Manuel López Obrador. El texto se titula Neoporfirismo, Hoy como ayer. Se trata de un estudio de más de 400 páginas en donde se aborda el tema de la dictadura porfirista, la lucha precursora de la Revolución Mexicana, algunos puntos significativos de ésta y el papel que jugó Francisco I. Madero por la democracia.

Los hechos expuestos en esta obra y las reflexiones derivadas de los mismos llevan a considerar, como bien se sabe, que la paz, el orden y el progreso magnificados en aquella etapa oscura de la historia, estuvieron fincados en la esclavitud de los indígenas, así como en la pobreza y el sometimiento de los campesinos y la población no acaudalada, lo cual favoreció a unos cuantos mexicanos y a los extranjeros que vinieron a hacer dinero, ayer como hoy.

Dice por ejemplo en una parte del capítulo II “El Poder Legislativo...no sólo había perdido independencia...estaba dedicado a aprobar leyes relacionadas con la economía que elaboraba, fuera del Congreso, un pequeño grupo de hombres de negocios y técnicos del gobierno. En los corrillos de las Cámaras, las pláticas versaban sobre ferrocarriles, telégrafos aéreos y submarinos, minas y bancos...se vivía en la época de los grandes negocios”. Ayer como hoy.

En el epílogo de este libro, López Obrador sostiene que hoy la corrupción se ha convertido en la principal función del Estado, porque en el neoliberalismo como en el Porfiriato los gobernantes se han dedicado a concesionar el territorio y a transferir empresas y bienes públicos a particulares nacionales y extranjeros. Da cifras: En 1988 la revista Forbes daba a conocer en su lista de las personas más ricas del mundo solamente a una familia mexicana, los Garza Sada, con 2 mil millones de dólares, y para fines de 1994 aparecían 24 mexicanos más, llegando a ocupar nuestro país en ese año el cuarto lugar con más multimillonarios, superado sólo por Estados Unidos, Alemania y Japón. Hoy como ayer.

Se sabe de sobra también que en el sexenio 1988-1994 se le metió mano al Artículo 27 Constitucional. Pero ahora se va a fondo con él respecto a los recursos naturales del subsuelo. En las páginas finales de su libro dice nuestro autor “La reforma al artículo 27 de la Constitución significa, como ellos mismos lo afirman con cinismo, otorgar contratos de utilidad compartida en la exploración y perforación de pozos petroleros”. Y así también con los procesos que siguen en todo lo que se refiere a los energéticos, incluyendo lo referente a la industria eléctrica. Hoy como ayer.

El senador Penchyna expresó en entrevista con la comunicadora Adela Micha que si el Gral. Lázaro Cárdenas viviera estaría haciendo lo mismo que ellos (el PRI, el PAN y el gobierno federal). ¿De dónde saca una afirmación así este político profesional? Yo más bien pienso que si estuviera todavía con nosotros estaría haciendo lo que hace el Lic. Andrés Manuel López Obrador, quien no obstante los fraudes ocurridos en 2006 y en 2012 sigue en la lucha por hacer de México un país donde se respete la voluntad de los ciudadanos, se erradique la corrupción y se busque un desarrollo de nación para todos.


 Artículo publicado en Diario de Xalapa el 23 de julio de 2014. 


jueves, 17 de julio de 2014

Desigualdad, pobreza y educación.


Primaria del Estado de Yucatán. 

Por Lisardo Enríquez L.

Al cumplirse poco más de cien años de Revolución Mexicana, todavía subsisten  graves rezagos. Las razones de ello están en que hubo cambio en la tendencia que se había trazado en la segunda y tercera décadas del siglo XX. Prácticamente desde 1940, y sobre todo a partir de la década de los 50, los derroteros y prioridades del desarrollo adquirieron otro tinte. No se pueden negar muchos logros alcanzados y, por otro lado, la interferencia de problemas no previstos, entre estos el impresionante crecimiento demográfico. Pero hace mucha falta “volver al carril”. Se necesitan mexicanos con conciencia de los problemas de fondo que afectan a la nación y con un profundo amor a su patria.

Dice Clara Jusidman en su artículo Desigualdad y política social en México, que nuestro país “sufre una alta desigualdad en la distribución del ingreso, incluso en el contexto de América Latina, el continente más desigual del mundo”. Hay datos oficiales que dan cuenta de las condiciones de desigualdad manifiestas en la pobreza, por ejemplo, en el año 2008, 50.6 millones de mexicanos no tenían ingresos suficientes para cubrir sus necesidades fundamentales de salud, educación, alimentación, vivienda, vestido y transporte, cifra que representa a la mitad de la población mexicana aproximadamente.

En semanas recientes, organismos nacionales e internacionales han vertido opiniones sobre la manera y los tiempos para eliminar la pobreza en México. Consultores Internacionales afirma que a una tasa de crecimiento anual de 2.5 por ciento de la economía, que ha sido más o menos el promedio de las últimas cuatro décadas, se tardaría un siglo para alcanzar el promedio actual de las naciones que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

 Un estudio del Instituto Politécnico Nacional (IPN), dirigido por el investigador Genaro Aguilar, estima que con un crecimiento aproximado de 3 por ciento anual tendrían que pasar 116 años para terminar con la pobreza urbana y 225 años para que se acabe la pobreza rural. Este último estudio sostiene que el crecimiento de la economía no es suficiente, que es necesario beneficie también a los millones de pobres, es decir, se haga una distribución más justa de la riqueza para reducir significativamente la desigualdad.

El documento Pobreza y derechos sociales de niños, niñas y adolescentes en México 2010-2012, elaborado conjuntamente por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), reporta que de 40 millones de menores de edad de nuestro país, más de la mitad viven en situación de pobreza, 4.7 millones se encuentran en pobreza extrema, 8 de cada 10 menores de 17 años que viven en comunidades indígenas están en el rango de pobreza y uno de cada tres de éstos en pobreza extrema.

Estas condiciones limitan las posibilidades para alcanzar una educación de calidad la cual, por cierto, se enarbola pero no se define. Se insiste mucho en la educación de calidad, pero hasta ahora no se ha explicado en qué consiste. No obstante, no sólo se trata de las condiciones en que viven millones de padres de familia y en particular de niños y adolescentes, que por sí mismas impiden de muchas maneras el desempeño esperado en la escuela, sino que las condiciones de ésta (la escuela) tampoco son las deseables para el estudio. Esa situación no fue sopesada al comenzar lo que se ha dado en llamar reforma educativa, se habló solamente de las responsabilidades de los maestros.



(Artículo publicado en Diario de Xalapa el 16 de julio de 2014)


lunes, 7 de julio de 2014

Crisis institucional.



Por Lisardo Enríquez L.

Con todos los avances de la ciencia y de la técnica alcanzados en el mundo, éste atraviesa por una crisis. Esta crisis se manifiesta de muchas maneras en cada nación. En el caso de México, los problemas sociales, económicos y políticos tienen síntomas que vienen de la globalización, pero hay también otros que obedecen a diversos factores internos. Algunos de los problemas que tienen causas internas son, por ejemplo: la falta de definición de lo que como mexicanos deseamos alcanzar como desarrollo propio (no como desarrollo impuesto del exterior) en donde esté incluida la pluralidad de grupos humanos que habitan el país, de tal manera que en esa definición se tome en cuenta al México marginal, al México subdesarrollado.

Otro problema interno muy generalizado que solamente se ataca de palabra o contra los enemigos personales o “peligrosos” es el de la corrupción. Ésta es como una serpiente venenosa de mil cabezas; quienes tienen maestría para aplicarla son personajes que ocupan puestos públicos. Constituyen el ejemplo a la ciudadanía, a nuestra juventud. Porque se sabe y se ve su transformación económica personal. La gente del pueblo percibe que una persona así va a ser severamente castigada por lo menos al concluir la función que tiene encomendada, y ¡Oh sorpresa! en lugar de que vaya a la cárcel recibe un cargo de mayor rango.

Casi siempre la corrupción va de la mano con el nepotismo. Las personas que tienen poder de decisión incrustan a cuanto pariente tienen en puestos estratégicos (en el gobierno y en los sindicatos), y en conjunto se encargan de tener un control absoluto de áreas de servicio, afectando a quienes no pertenecen a esa selecta clase consanguínea que domina todo como dueña de lo que en esencia es público, es decir, se convierten en una casta “divina”, intocable. A lo anterior se agrega la impunidad. Los corruptos pertenecen a una red que van tejiendo, la cual se protege mutuamente. Por eso no hay castigo cuando aprovechan en su beneficio personal y familiar lo que pertenece al erario público.

Por otra parte, la globalización ha servido para “arrinconar” a los países pobres (o como se les quiera llamar) haciendo que las poderosas empresas transnacionales impongan sus criterios, dejando prácticamente “en cueros” a aquéllos. Se les da entrada para que se apropien de los recursos naturales del subsuelo, y de cuanto negocio en grande pueda estar a su disposición, como se ve actualmente en las cadenas de tiendas, bodegas de productos y supermercados. Desde luego México pertenece a este grupo de países, aunque algunos políticos se hagan ilusiones de que ya casi somos una potencia mundial.

Hay una cuestión que no se ha tratado con dignidad: la relación con los Estados Unidos. Aparte de los lacerantes problemas internos que tenemos como una cadena en cuello, pies y brazos, los gobiernos no han establecido una negociación de respeto con el país vecino. No se conocen a ciencia cierta las razones, pero tiene que estar entre imitar lo que ellos son, entreguismo sin más para congraciarse con los poderosos, carecer de un proyecto respecto a la relación con este gigante que tenemos encima y tal vez otras más. Pero un buen gobierno necesita tener dignidad ante los poderosos, lo que no implica precisamente desafiarlos.


Estas cuestiones y otras no expuestas por el momento, tienen al país postrado en una profunda crisis institucional que comienza por el estado y ha llegado a toda la sociedad, a la familia y a la escuela, por citar los referentes más significativos. Mientras el Estado Mexicano no se reforme a sí mismo, no cambie radicalmente sus entrañas, no podrán mejorar la sociedad, la familia y la educación. Se tiene que predicar con el ejemplo. Para ello se necesitan servidores públicos probos, capacitados y veraces, que tengan como antecedente principal la mística de servicio y se sometan a un examen riguroso antes de tomar un cargo. El que no cumpla correctamente con sus funciones tiene que ser retirado y el que incurra en conductas indebidas debe ser castigado ejemplarmente. Es por donde se tiene que comenzar si se quiere una nación correctamente desarrollada.

(Artículo publicado el 7 de julio en Diario de Xalapa)