miércoles, 23 de marzo de 2016

La encrucijada en Veracruz hoy.



Marcha del 10 de marzo de 2016 en Xalapa, Ver. 
Tomada de Centro Noticias


Por Lisardo Enríquez L. 



Nunca como ahora los veracruzanos estuvieron ante la difícil situación de analizar su futuro inmediato, el futuro de esta entidad federativa con largas costas en el Golfo de México propias para la pesca y el turismo, así como una variedad de riquezas naturales y humanas a lo largo y ancho del territorio. Después de ese análisis se requiere de la participación más activa de toda la población en las decisiones públicas. Ya no es posible que un selecto grupo de personas se la pasen haciendo lo que quieran, si supuestamente representan a grandes conglomerados de personas. Es por eso que todos los ciudadanos tienen el derecho y la obligación de ser también políticos responsables de aquello que es del común.

Se necesitan personas sensatas y capacitadas verdaderamente para los cargos públicos, personas que centren cuidadosamente sus juicios antes de actuar respecto a los problemas que se les presenten, que no arrastren odios y todo se les haga fácil quitando supuestos enemigos de su camino. Se requiere de personas que demuestren cuáles son sus bienes, cuando los adquirieron y de qué ingresos disponían cuando se hicieron de ellos. Se trata de que la población sopese con mucho cuidado a quienes elige para un cargo público, que no se deje llevar solamente por la propaganda o por intereses puramente individuales. Se trata de conocer los antecedentes de quienes buscan poder y saber para qué lo quieren. La gente del pueblo ya no debe permitir que sigan los mismos, que tomen puestos personas improvisadas que logran cosas a base de engaños y de dádivas a otros más poderosos que ellos.

La realidad nos avasalla. Hoy las condiciones de los veracruzanos han ido a menos en cuanto a empleo, finanzas, productividad, iniciativas y programas de desarrollo real, así como en relación a los servicios. Los niveles de pobreza son escandalosos en un alto porcentaje de la población, mientras unos cuantos gozan de recursos económicos mal habidos.

En un estado civilizado no deben volver a ocurrir hechos como aquel desalojo de maestros del 13 de septiembre de 2013 con bastones eléctricos, ni como el protagonizado en Xalapa y Boca del Río en 2015 con motivo de la evaluación magisterial con policía montada y grupos de golpeadores vestidos de civil, ni estudiantes universitarios a los que se les allana su espacio para darles tremenda golpiza, ni el desalojo a los pensionados que se dio mientras una comisión tenía pláticas de supuesta negociación, por citar los más salvajes. Ni debe haber ya periodistas o dirigentes sociales desaparecidos y/o asesinados por autores materiales e intelectuales no identificados, ni fuerzas de “seguridad” que entreguen a ciudadanos a los criminales, si es que efectivamente ha sido así. La población no debe estar expuesta ante quienes no respetan a los demás, al contrario, la ciudadanía es la primera que debe ser tomada en cuenta para atender necesidades, problemas y reclamos.

Dicho de otra manera, la ciudadanía tiene que estar bien informada y ser activa en todo lo que concierne a las actividades colectivas, porque los representantes, dirigentes o gobernantes lo son para un conglomerado o para un pueblo, no para ellos mismos y menos en contra de sus propios representados o gobernados. Es inaplazable establecer legalmente, antes que nada, la revocación de mandato, para que si los gobernantes no cumplen estas cuestiones elementales sean relevados del cargo de inmediato. Así también debe hacerse con otro tipo de representantes y dirigentes: el que no trabaje para sus representados que se dedique a otra cosa. Hay que castigar severamente la corrupción, la soberbia y la incapacidad.

Parafraseando a la rectora de la Universidad Veracruzana al encabezar “la gran marcha”: es mucho lo que nos deben.  



Artículo publicado el lunes 21 de marzo en Diario de Xalapa. 

martes, 15 de marzo de 2016

León-Portilla y los antiguos mexicanos.


Miguel León Portilla



Por Lisardo Enríquez L.

Desde tiempo inmemorial el ser humano busca sus remotas raíces, su identidad. Ésta a veces ha sido suplantada por los vencedores de una conquista, sustituida por la cultura que en cierto momento domina a un grupo, a una nación. Y a veces se camina sin rumbo claro porque falta una dirección. Porque no sabemos exactamente qué y quiénes somos, para también interrogarnos a dónde deseamos ir. Por eso es tan importante la contribución de quienes dedican su existencia a hurgar paciente y tenazmente en las raíces de cada pueblo, como en nuestro caso lo ha hecho el Dr. Miguel León-Portilla.

 Historiador y lingüista dedicado al estudio de la cultura náhuatl en sus propias fuentes por más de 60 años, acaba de recibir un homenaje muy merecido por parte de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), al cumplir 90 años de vida el 22 de febrero de este 2016. Es maestro e investigador emérito de la citada institución, además de ser miembro de El Colegio Nacional,la Academia Mexicana de la Lengua, así como de otras instituciones académicas del país y del extranjero. Ha recibido numerosos premios y condecoraciones. En 1995 el Senado de la República le otorgó la Medalla “Belisario Domínguez”.

Como producto de sus investigaciones, ha publicado poco más de 15 libros, algunos de los cuales son los siguientes: La filosofía náhuatl estudiada en sus fuentes (1956); Siete ensayos sobre cultura náhuatl (1958); Visión de los vencidos (1959); Los antiguos mexicanos a través de sus crónicas y cantares (1961); Quince poetas del mundo náhuatl (1993); Bernardino de Sahagún, pionero de la antropología (1999) y Poesía náhuatl, la de ellos y la mía (2006). Otros tienen relación con la cultura maya y otros temas. De estos libros se han hecho varias ediciones y traducciones.

Don Miguel León-Portilla ha dicho que en su formación influyeron dos grandes mexicanos: el antropólogo Don Manuel Gamio y el padre Ángel María Garibay. El también investigador Patrick Johansson, discípulo de Don Miguel, dice que éste aprendió la lengua náhuatl del padre Garibay. Lo cierto es que Garibay y León-Portilla son los pilares fundamentales del estudio sobre el pensamiento, literatura y filosofía de la cultura náhuatl, particularmente prehispánicos.

En Los antiguos mexicanos a través de sus crónicas y cantares, el autor deja en el inicio una afirmación categórica: “En Teotihuacán fue donde tuvo lugar el máximo esplendor intelectual y material de las culturas antiguas del México central”. Sin decirlo pronto ni citarlo de manera específica, da un valor como segunda gran cultura a los Toltecas. Después viene el estudio puntual de los distintos grupos culturales del altiplano central durante el establecimiento y desarrollo de los mexicas o aztecas, de quienes menciona a Tlacaelel como el reformador político, social, histórico y religioso que dio a ese pueblo una visión místico-guerrera y lo llevó a tener un dominio sobre extensos territorios.

Sin embargo, la aportación más importante de León-Portilla en este libro consiste en destacar que dentro de una parte de los mexicas y en los otros grupos nahuas vecinos se cultivó la parte espiritual que venía de la cultura tolteca, de manera muy distinta a la visión de Tlacaelel. Así, rescata el papel de los tlamatinimes, los más elevados guías dentro del mundo náhuatl prehispánico, quienes “elaboraron una concepción hondamente poética acerca del mundo, del hombre y de la divinidad”. Para ejemplificar lo anterior transcribe en español una serie de cantos pertenecientes a grandes personajes de Texcoco, Tacuba, Huexotzinco, Tlatelolco, Chalco y Ayapanco.


Sin duda, una vida muy productiva la de Don Miguel León-Portilla, quien nos ha traído al español innumerables textos recogidos de los códices o libros de pinturas de la época prehispánica, evidenciando así cual era el pensamiento de los antiguos mexicanos.

(Artículo publicado el 14 de marzo de 2016 en Diario de Xalapa.)

martes, 16 de febrero de 2016


Armando Méndez de la Luz. 


Por Lisardo Enríquez L.

Nuestro país y nuestro estado han llegado a momentos que van más allá de lo crítico. Nunca como ahora estuvieron a la vista conductas de personajes en altos cargos políticos y empresariales que hacen lo que quieren sin que haya poder humano que los frene. Protestas van y protestas vienen por acciones arrogantes, equivocadas y sin la consulta a la ciudadanía y no pasa nada. Quienes sufren las consecuencias son los que se defienden y los que protestan. Y es ya muy largo el camino. No hay para cuando. Lo que hace falta es el cambio, pero como se dice, no para seguir igual, sino con personas y acciones que vuelvan los ojos a la población y hagan su trabajo con ella.

Para ser gobernador de Veracruz por los próximos dos años, Movimiento Ciudadano postula como su precandidato a Armando Méndez de la Luz, en quien concurren cualidades sobresalientes. Armando proviene de una familia humilde que se forjó en el trabajo. Su madre Doña Enedina fue una mujer esforzada, inteligente y de carácter y así levantó a sus hijos. Su padre Don Diego mantuvo durante años un expendio de café en el interior del Mercado Jáuregui, en el cual los hermanos, entre ellos Armando, participaron moliendo y vendiendo ese producto al público. Sus hermanos han sido también reconocidos y sobresalientes como estudiantes y como trabajadores: Antonio (+), Diego (+), Carlos, Fidel (+), Ricardo y Othón. Todos ellos, y sus hermanas Irene y María Luisa, se formaron en valores acendrados con sus padres.

Armando tiene un alto historial como estudiante, como maestro y como servidor público a través de muchos años. En todas las escuelas y en todos los lugares de desempeño laboral ha dejado huella de su paso con acciones y obras relevantes. Se trata de un hombre no sólo inteligente, sino además con una alta capacidad y visión para resolver problemas y necesidades. Entre los cargos públicos donde ha demostrado esa capacidad y esa visión están los siguientes: síndico y presidente municipal de Xalapa, secretario de desarrollo económico en el gobierno de Fernando Gutiérrez Barrios,  diputado local y senador de la república, por citar algunos de los más relevantes.

 Junto a su preparación académica y a su capacidad, está su honestidad y su moderación para actuar.  En el acto en el que se presentó públicamente como precandidato en la ciudad de Xalapa, el lunes 8 de este mes, dio un mensaje mesurado sobre sus aspiraciones para ser gobernador. Habló de los problemas de la población con cifras que laceran a los veracruzanos y dijo que son muchos los agravios. En ningún momento lanzó ataques para descalificar a alguien.

Armando estudió administración de empresas en la Universidad Veracruzana, sabe que esta institución de la alta cultura de los veracruzanos es indispensable y tiene que ser apoyada totalmente. Es ahí donde se forman los profesionales que provienen de las clases populares del estado, e incluso de otras entidades federativas. Hizo su posgrado en el Instituto Tecnológico de Monterrey y ha realizado diversos diplomados, actualizando siempre sus conocimientos. Es un lector de primera y un amante del diálogo.


En una ocasión fue representando al gobierno del estado de Veracruz a la Habana, Cuba, a una ceremonia presidida por el Comandante Fidel Castro Ruz. Tomó un lugar en las primeras filas del público y el Comandante dijo en el micrófono: “Que suba Armando”. Hoy, en las condiciones en las que se renovará el poder ejecutivo del estado de Veracruz, nosotros también pedimos que suba Armando, si queremos que haya cambios reales, sin revanchas y sin amenazas a nadie, haciendo solamente lo que debe hacerse aplicando la ley y  tomando en cuenta al pueblo, que no es poco.

Artículo publicado el 16 de febrero en Diario de Xalapa. 

lunes, 8 de febrero de 2016

Ya era hora, Los Cojolites en el teatro del estado.






Por Lisardo Enríquez L.

Así lo dijo Ricardo Perry Gullén, director general del Grupo de Son Jarocho Los Cojolites: “Ya era hora de que ustedes nos vieran aquí”, es decir, en la Sala Grande del Teatro del Estado que estuvo con lleno total este viernes 5 de febrero,no obstante el frío y la lluvia, en un evento programado para celebrar los 20 años de este perseverante grupo de la música tradicional, especialmente veracruzana de las tierras del sur. Este columnista no recuerda con exactitud cuántas veces se presentaron antes en Xalapa, pero hubo una muy importante hace unos años en el escenario de Los Lagos. Ahí también los vimos y los escuchamos.

Los Cojolites son parte de un proyecto más amplio que comenzó a mediados de la década de los noventa del siglo anterior con talleres sobre el rescate y difusión de las tradiciones comunitarias, particularmente en los municipios de Cosoleacaque y Jáltipan, de donde son originarios la mayoría de los participantes. Uno de esos talleres se creó para que niños y adolescentes aprendieran a bailar y tocar el son jarocho.En esos talleres se fueron formando, de quienes permanecieron y mejor aprendieron, Los Cojolites en su primer grupo. De los fundadores, quienes empezaron con el ímpetu infantil, adolescente y juvenil, aún permanecen Noé González Molina, director musical, requinto y voz; Benito Cortés Padua, jarana y voz y Nora Lara Gómez en el zapateado. Actualmente están bien integrados Joel Cruz Castellanos y Gonzalo Vega Hernández y quienes dan mayor sonido con bajo y percusiones.

De esa manera,en 1999 Los Cojolites quedan conformados como grupo de son jarocho listo para dar la batalla. Alcanzan una fuerte difusión y aceptación del público con su primer CDEl Conejo en 2001, en el cual además de ese Son orejón y liviano de El Conejo, no muy interpretado por otros grupos, incluyen otros dos temas que les dan identidad propia: La contradicción y Luna Negra. Pero además hacen una versión propia de El Colás, con un acento en su origen español y árabe.

Y no es sino hasta el año 2008 cuando llega su segundo CD titulado No tiene fin, que nos recuerda Son al son de César Portillo de la Luz cuando dice “el son que no tiene fin”. Luego, en el año 2011 viene su tercer CD Sembrando flores, el cual da título al tema por el que en este momento están nominados al premio Grammy. En 2014 producen su cuarto CD Zapateando, y en fechas recientes el quinto CD de Grupos Somos el Sur, en el que participan grupos descendientes de aquellos que fueron niños y adolescentes, los aprendices, y hoy son los maestros del son jarocho. Estos otros grupos de Somos el Sur dieron a conocer su calidad musical este viernes anterior y son los Grupos Pata de Vaca, Flor de Uvero y Jarocho Barrio, con excelentes interpretaciones para el público xalapeño. Por si algo faltara para redondear el espectáculo de los 20 años de Los Cojolites, trajeron como invitados a los integrantes del Grupo Alebrijes de Tuxtepec, Oax. Estos últimos, de una buena calidad interpretativa también, hicieron una bella versión de El Pájaro Carpintero.

Hubo buenos versos, alternancia en la ejecución de canciones e instrumentos, telares de cintura de la legendaria Cayita con sus aprendices, presentación de refajos con movimiento en el escenario y proyección de imágenes en la pantalla para ilustrar los temas de los sones. Ah, el público se integró en acompañamiento de palmas y cantando esos versos de Sembrando flores que dicen: “Mi mamá me dijo / que sembrara flores / que saliera al campo / a buscar amores”.


Ya para terminar el relato de esta maravillosa jornada hay que decir a los lectores que en Los Cojolites hay estilo propio en lo que es el Son Jarocho, arreglos musicales y canciones originales con letra y música de sus integrantes. Así es que ya era hora, que después de viajar a diversas partes de los Estados Unidos, a varios países de Europa, de participar con sus temas en películas y de ser nominados a premios en el extranjero, finalmente llegaran al foro principal del Teatro del Estado de la Ciudad de Xalapa, en su propia Entidad nativa.

Artículo publicado el 8 de febrero de 2016 en Diario de Xalapa

miércoles, 3 de febrero de 2016






Por Lisardo Enríquez L.

Para Elia y Roberto

En esa joya literaria llamada La tierra del faisán y del venado, Antonio Mediz Bolio escribió: “El indio del Mayab sabe que antes que él, mucho antes que él, otros hombres poblaron su tierra y la hicieron bella y poderosa...Eran hombres santos, llenos de sabiduría”. En la tradición milenaria de Yucatán hay misterio, como en muchas culturas antiguas del mundo. 

Iniciado este siglo, en el año 2001 para ser más exacto, Ernesto Pérez Moguel publicó su obra El último gran relato del Balam Nah, donde nos lleva por los senderos de los conocimientos ocultos de los mayas, enmarcados en el tiempo de la guerra que sostuvieron contra los descendientes de los conquistadores de estas tierras, es decir, desde 1847 a 1850, con una extensión que marca el epílogo hasta 1901.

Balam es el nombre del jaguar, felino muy apreciado por los mayas; esa misma palabra se traduce como hechicero. De acuerdo con los estudiosos,una interpretación sobre la palabra balam refiere un compuesto formado por el morfema “bal” que significa “esconder debajo o detrás de algo” y la partícula “am” que implica un sujeto o actor. Según esto, balam es “el que se esconde, el que se oculta, el misterioso”. Otra acepción dice que bal es del verbo esconder y laam un adjetivo que se traduce como “al instante”, “veloz”, “como de rayo”. Si a ello agregamos que nah es lugar o casa, tenemos que balamnah es “el lugar que desaparece al instante”. Y explicado más a nuestro sentido occidentalizado y profano es un lugar especial, sagrado, donde pobladores selectos van a prepararse en las ciencias y las artes del conocimiento, las cuales abarcan diversos campos.

Pérez Moguel presenta su relato, nombrado por él como el último del Balam Nah, completamente vinculado al desarrollo de la lucha que los diversos grupos mayas llevaron a cabo en contra de sus dominadores, descendientes de europeos principalmente. En esta guerra destacan muchos valerosos mayas, entre ellos Manuel Antonio Ay, Cecilio Chi, Jacinto Pat y muchos otros grandes guerreros que después de haber ocupado con sus huestes la mayor parte de las poblaciones es poco lo que pueden hacer cuando esos tres dirigentes mueren, por lo que finalmente sucumben y quedan nuevamente sojuzgados por sus adversarios colonizadores y por quienes han ido surgiendo como gobernantes de esta nación.
Alicia M. Barabas ha estudiado lo que se denomina movimientos sociorreligiosos en México.  

En su libro Utopías Indias dice respecto a este caso específico: “Los movimientos mesiánicos como la Guerra de Castas, y la totalidad de las rebeliones mayas ocurridas en siglos pasados, son respuestas religiosas y bélicas del grupo oprimido, que intentan a la vez oponerse a la realidad constituida y construir nuevas sociedades-con el auxilio de sus dioses-según modelos propios diferentes a los instaurados por el colonialismo”.

La diferencia con el relato de Pérez Moguel consiste en que éste sugiere la existencia y participación de una organización iniciática (el balamnah) que sostiene con sus principios y fuerza espiritual, no sólo religiosa, las causas e ideología de los guerreros mayas. De hecho, habla de personajes que son el eslabón entre el balamnah y los jefes mayas. Bien sabemos actualmente que hubo este tipo de organizaciones entre los aztecas y en el otro lado del mundo entre los egipcios, por citar dos casos.

Artículo publicado en Diario de Xalapa el miércoles 3 de febrero de 2016.

miércoles, 13 de enero de 2016

México florido y espinudo.



Por Lisardo Enríquez L.

El poeta chileno Pablo Neruda conoció muy bien a México y a los mexicanos. Sabía de una dualidad, de una manifestación de ser contradictoria de la vida pública de nuestro país. Como en otras palabras diría años después el escritor peruano Mario Vargas Llosa, Neruda expresó sin tapujos que “era la democracia más dictatorial que pueda concebirse”. El gran poeta americano llegó en 1940, recorrió la geografía mexicana y de todo ello, así como de la política, las artes y la cultura, dejó constancia de sus impresiones en una prosa que también está impregnada de poesía.

En 1974, un año después de su muerte, se publicaron sus memorias bajo el título de Confieso que he vivido. La obra está dividida en 12 capítulos, de los cuales el número 7 se refiere a México precisamente con el nombre que lleva este artículo. Jorge    Edwards nos dice en el prólogo que ha leído este libro muchas veces y que cada lectura ha sido un redescubrimiento, “una experiencia literaria única y a la vez personal, un proceso inevitable de revisión y de introspección”.

En lo que se refiere al México florido y espinudo, Neruda nos habla con esas palabras que a él le brotaban desde su sensibilidad sobre todo lo que vivió, intensamente, al recorrer lugares nuestros con naturaleza e historia y al tratar a toda clase de personas y grupos, cual si fuera el poeta-psicólogo. Hay frases que desde la primera vez que leí estas memorias me impactaron por su apreciación. Él dijo por ejemplo: “México está en los mercados”. En otra ocasión me referí a su opinión respecto al ser de la gente de aquí. Decía: “Y no hay en América, ni tal vez en el planeta, país de mayor profundidad humana que México y sus hombres”.

Neruda era de ideas socialistas. Tal vez por ello y por la grandeza de la obra pictórica que admiraba en el muralismo mexicano, fue amigo de Diego Rivera y de David Alfaro Siqueiros. Del primero cuenta las conversaciones fantásticas que el pintor hacía sentir como realidad,  las cuales muchas veces eran sólo formas divertidas con sus interlocutores. Con Siqueiros se puede sentir su solidaridad cuando lo visitaba en la cárcel donde estaba por razones políticas, de la manera en que lograba que saliera por horas junto con el director del penal para que los tres fueran por ahí a pasar momentos gratos, hasta que logró su libertad con asilo en el país del cobre, la nación del poeta.

El andar a través de la inmensa variedad de estas tierras lo cita también de una manera que nos lleva en su viaje con él. Dice “Vagué por México, corrí por todas sus costas, sus altas costas acantiladas, incendiadas por un perpetuo relámpago fosfórico”. Ese es el Neruda que estuvo en este país, donde fue ampliamente reconocido. A México le cantó en sus héroes. A Cuauhtémoc, a Juárez, a Zapata y a ese héroe español-mexicano que fue Francisco Javier Mina.


Neruda fue uno de los grandes poetas del mar, de la historia y geografía americanas y del amor. Uno de los amores fundamentales de su vida fue Matilde Urrutia, la que vivió a su lado, a la que dedicó poemas y más poemas, entre ellos el libro completo de Cien sonetos de amor. A Matilde Urrutia, dice Edwards, le dictó las páginas de Confieso que he vivido “mientras estaba en cama en su dormitorio de Isla Negra y miraba la playa y el mar”.


(Artículo publicado el 28 de diciembre de 2015, en Diario de Xalapa.) 

Estigmatización del magisterio.


Por Lisardo Enríquez L.

Integrantes del Consejo Mexicano de Investigación Educativa, A.C., así como participantes en el Congreso Nacional de Investigación Educativa celebrado en la capital del estado de Chihuahua durante la tercera semana del mes de noviembre de este año, hicieron público su rechazo a la llamada reforma educativa, considerando que surge de la estigmatización del magisterio. Entre los directivos del Consejo se encuentran investigadores reconocidos nacional e internacionalmente como María de Ibarrola y Eduardo Weiss del Centro de Investigaciones y Estudios Avanzados del I.P.N., Ángel Díaz Barriga e Imanol Ordorika de la Universidad Nacional Autónoma de México y Manuel Gil Antón de El Colegio de México. Todos ellos con obra escrita sobre temas y problemas educativos.

En un escrito señalaron que a los maestros “se les concibe como objetos y no como sujetos actores imprescindibles en la transformación requerida. La reforma se ha fincado en la estigmatización del magisterio. Con ello, no sólo se perdió al actor principal de cambio en los procesos educativos, sino que se le desautorizó socialmente y se le condujo a una situación límite: someterse o perder el empleo”. Las modificaciones se emprendieron sin la consulta y sin la participación de los maestros. Otro connotado investigador, Carlos Muñoz Izquierdo, expresó: “Toda reforma tiene que pasar necesariamente por los profesores; ellos son el vehículo”.

En el propio campo político, el Senador Manuel Bartlet Díaz, quien desempeñó el cargo de Secretario de Educación Pública de diciembre de1988 a enero de 1992, expresó en la tribuna del senado respecto a lo que llaman reforma educativa: “Esta reforma es falsa, es demagogia, es populismo. Le dijo al Secretario Nuño en su comparecencia: “La reforma educativa, señor secretario, es una mentira. No hay reforma educativa, lo que hay es una imposición de los organismos privatizadores internacionales”.

Pienso que valen por su peso otras transcripciones, porque no se trata sólo de la intromisión de organismos internacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE, dirigida actualmente por un lacayo mexicano), el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), sino de grupos nacionales a los que se ha dado la cuchara grande para que se sirvan. Dice el periodista Manuel Pérez Rocha al respecto: “Una élite, enriquecida de manera escandalosa con injustos privilegios y relaciones corruptas, controla hace tiempo la marcha del país. Ahora ha asumido incluso el control de la educación pública...Organizados en instancias como la Coparmex, el Consejo Coordinador Empresarial y el Consejo de Hombres de Negocios, los dueños de México han decidido tener el control total de la sociedad, exigen el sometimiento de los indóciles y mandan ya en la educación pública por medio de Mexicanos Primero, su brazo operativo...”


Las reformas de la actual administración, entre ellas la llamada educativa, se aprobaron con un congreso blindado y bañado en dinero. Y ahora la aplicación de lo que se llama evaluación docente, también se ha realizado con las estrategias de un secretario que habla de fuerzas policiacas, no de mejoramiento de la educación. Están dejando una pésima imagen de lo que en otro tiempo fue nuestro país. Muchos “servidores públicos” actuales salen a decir cosas que ofenden completamente la inteligencia hasta del menos letrado. Y ellos sí, se siguen bañando en dinero mientras al pueblo le levantan la canasta. Tal vez el único mérito que tengan sea “su gran amor a México”.

(Artículo publicado en 22 de diciembre de 2015 en Diario de Xalapa)