martes, 5 de abril de 2016

De la queja y la indignación a la acción: Armando.



Por Lisardo Enríquez L.

En un acto sin estruendos y sin falsas promesas, sino más bien de reflexión y de franqueza con la gente, Armando Méndez de la Luz, candidato a gobernador del estado por Movimiento Ciudadano para las elecciones del próximo 5 de junio inició su campaña este domingo en Xalapa, en pleno centro histórico. La reflexión vale en sí misma para que los votantes analicen las propuestas respecto a cuáles tienen sentido real, así como a los candidatos por la trayectoria demostrable de quiénes son, cómo viven, qué han hecho de trascendente en favor de la sociedad y qué se espera con objetividad de ellos. La franqueza viene de lo que el propio Armando sostiene: “Hay que decirle la verdad a la gente”. Por supuesto que los ciudadanos se dan cuenta si es que se les habla con la verdad o no, saben identificar las palabras y a las personas.

Porque “este pueblo no merece el presente que tiene”, la convocatoria de Armando se dirige a “que Veracruz cambie su destino y su rumbo” mediante tres principios básicos: 1. Cero tolerancia a la corrupción, a la impunidad y a la injusticia; 2. Devolver el poder al soberano que es el pueblo y; 3. Anteponer el mérito al privilegio. En el primer caso se trata de emplear la ley en contra de quienes en el ejercicio de un cargo no han cumplido con honestidad y eficacia su cometido, lo que incluye a servidores públicos de hoy o de mañana. En el segundo punto, el candidato tiene sobrada experiencia sobre la participación de la población en las obras y programas de gobierno respecto a su planeación, seguimiento y evaluación, que es lo que propone para evitar actos de corrupción, así como para que la democracia se efectiva. En cuanto al tercer aspecto, también hay experiencia y compromiso para que no se incrusten en los puestos personas ajenas a lo que se requiere, es decir, que en cada función estén quienes tienen la preparación adecuada para ello y que además lo demuestren con pulcritud moral.

En Armando la propuesta moral de los actos no es cuestión de oratoria de campaña ni de declaración de programa escrito, la tiene en la sangre, en la formación y en el desempeño como estudiante, como maestro y como servidor público. La capacidad para realizar su cometido está demostrada en los cargos que ha desempeñado en diferentes niveles. Tiene suficientes méritos académicos, probada honradez y eficiencia comprobada. En cada lugar en el que ha estado ha dejado una huella clara de su profesionalismo y de su vocación social. Orientan su pensamiento y su vida grandes hombres como Benito Juárez, Lázaro Cárdenas y José Mujica. Este último es un verdadero símbolo de conducta que ningún otro político cita.

La política tiene que cambiar. Armando propone dejar el “yo” por el “nosotros” en la vida pública. Porque parece como si viviéramos en un mundo de superhéroes en donde son las individualidades las que deciden y hacen por los demás. Esto hay que desterrarlo porque sólo ha propiciado perversión en la política y alejamiento total del pueblo. Esa perversión ha llevado precisamente a la corrupción, a la impunidad y a la injusticia en las que nos encontramos. El individualismo propiciado entre los mexicanos, tomado de otros sistemas ajenos a nuestra cultura, ha pulverizado poco a poco muchas de nuestras costumbres y valores y nos ha llevado al punto grave de la actualidad.


Por eso, la propuesta está en el Movimiento Ciudadano, en el despertar de un letargo político que fue promovido por mentes perversas, en sacudirse los lastres que tienen anclado a Veracruz en la pobreza, el desorden y el estancamiento, para arribar a un mejor estado de cosas en los hechos, no en las palabras. Con Armando se transformarán las acciones en trabajo de equipo, en movimiento colectivo, en participación activa de la sociedad, como lo ha propiciado en anteriores oportunidades. Los ciudadanos están cansados del actual estado de cosas, pero Armando propone pasar de la queja y la indignación a la acción. 

Artículo publicado el 4 de abril de 2016 en Diario de Xalapa

lunes, 28 de marzo de 2016

Fernando Solana, hombre comprometido con México.



Por Lisardo Enríquez L.


El miércoles 23 de marzo de 2016 dejó de existir Fernando Solana Morales a los 85 años de edad. Hombre del sistema político con una visión crítica de la realidad y de las instituciones, demostró desde diferentes trincheras y con su acción constante su amor a México. Bien recordamos que como Secretario General de la Universidad Nacional Autónoma de México acompañó el primero de agosto de 1968 al rector Javier Barros Sierra durante la marcha del silencio, en aquel año en que tuvo lugar el Movimiento Estudiantil en nuestro país.

Su preparación académica, así como su participación en el medio social y político, lo llevaron a desempeñar numerosos cargos públicos en los cuales siempre demostró su valía. Fue secretario de comercio, secretario de relaciones exteriores y secretario de educación pública. Este último cargo lo asumió en dos ocasiones, la primera de las cuales puede recordarse por su empeño en la desconcentración y descentralización de la SEP hacia los estados. En el estado de Veracruz nombró al Antropólogo Don Gonzalo Aguirre Beltrán como delegado.

Fue en ese tiempo que se establecieron las delegaciones generales de la SEP y se responsabilizó a las entidades federativas de la administración completa de los servicios de educación básica y normal. Puso en marcha un programa llamado Educación para Todos con tres subprogramas específicos: educación primaria para todos los niños, castellanización de la población escolar indígena y educación básica de adultos. Durante su administración se crearon el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA) y el Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (CONALEP).

Se preocupó por el estudio de la situación nacional que procurara sustento a las acciones. En ese sentido promovió y dirigió trabajos de debate, análisis y propuesta a través de grupos de académicos e interesados en la problemática educativa del país. En la primera época en que estuvo al frente de la SEP se publicó el libro Historia de la Educación Pública en México con el sello editorial del Fondo de Cultura Económica en 1981 primero y de esta misma editorial y la SEP en una edición conmemorativa en 1982. Dicho libro fue coordinado por él mismo, así como por Raúl Cardiel Reyes y Raúl Bolaños Martínez. En la introducción Solana dijo que “Una nación estudia su historia para conocerse mejor”.

La vida de Don Fernando Solana fue de plena actividad por sus principios y su visión de país. Presidió el Fondo Mexicano para la Educación y el Desarrollo y desde ahí realizó coloquios y otros eventos en favor de la educación. Producto de ese trabajo en 2006 Siglo XXI Editores publicó la obra Educación Visiones y Revisiones, que en 2007 tuvo su segunda edición. Solana aparece como compilador de los textos. Su palabra se encuentra nuevamente en la introducción al libro. Dice: “En México, la educación dejó de ser factor de unidad nacional e impulsor del crecimiento económico y de la equidad social. Este proceso ha sido gradual pero consistente, por lo menos desde hace 25 años”. Y fue más allá: “Nos ha faltado visión y audacia en el diseño y proyección de las políticas educativas”. Es decir, el México anterior a 1980, con todas las limitaciones que haya tenido en todos los campos, fue muy distinto al que se ha vivido de entonces a la fecha.


Don Fernando Solana fue hombre del sistema, pero no acomodaticio sino crítico. Propuso cambios de fondo en el sistema político mexicano por encontrarse agotado su modelo. Pero el sistema es ajeno a la crítica, por lo menos hasta ahora.

Artículo publicado el 28 de marzo de 2016 en Diario de Xalapa. 

miércoles, 23 de marzo de 2016

La encrucijada en Veracruz hoy.



Marcha del 10 de marzo de 2016 en Xalapa, Ver. 
Tomada de Centro Noticias


Por Lisardo Enríquez L. 



Nunca como ahora los veracruzanos estuvieron ante la difícil situación de analizar su futuro inmediato, el futuro de esta entidad federativa con largas costas en el Golfo de México propias para la pesca y el turismo, así como una variedad de riquezas naturales y humanas a lo largo y ancho del territorio. Después de ese análisis se requiere de la participación más activa de toda la población en las decisiones públicas. Ya no es posible que un selecto grupo de personas se la pasen haciendo lo que quieran, si supuestamente representan a grandes conglomerados de personas. Es por eso que todos los ciudadanos tienen el derecho y la obligación de ser también políticos responsables de aquello que es del común.

Se necesitan personas sensatas y capacitadas verdaderamente para los cargos públicos, personas que centren cuidadosamente sus juicios antes de actuar respecto a los problemas que se les presenten, que no arrastren odios y todo se les haga fácil quitando supuestos enemigos de su camino. Se requiere de personas que demuestren cuáles son sus bienes, cuando los adquirieron y de qué ingresos disponían cuando se hicieron de ellos. Se trata de que la población sopese con mucho cuidado a quienes elige para un cargo público, que no se deje llevar solamente por la propaganda o por intereses puramente individuales. Se trata de conocer los antecedentes de quienes buscan poder y saber para qué lo quieren. La gente del pueblo ya no debe permitir que sigan los mismos, que tomen puestos personas improvisadas que logran cosas a base de engaños y de dádivas a otros más poderosos que ellos.

La realidad nos avasalla. Hoy las condiciones de los veracruzanos han ido a menos en cuanto a empleo, finanzas, productividad, iniciativas y programas de desarrollo real, así como en relación a los servicios. Los niveles de pobreza son escandalosos en un alto porcentaje de la población, mientras unos cuantos gozan de recursos económicos mal habidos.

En un estado civilizado no deben volver a ocurrir hechos como aquel desalojo de maestros del 13 de septiembre de 2013 con bastones eléctricos, ni como el protagonizado en Xalapa y Boca del Río en 2015 con motivo de la evaluación magisterial con policía montada y grupos de golpeadores vestidos de civil, ni estudiantes universitarios a los que se les allana su espacio para darles tremenda golpiza, ni el desalojo a los pensionados que se dio mientras una comisión tenía pláticas de supuesta negociación, por citar los más salvajes. Ni debe haber ya periodistas o dirigentes sociales desaparecidos y/o asesinados por autores materiales e intelectuales no identificados, ni fuerzas de “seguridad” que entreguen a ciudadanos a los criminales, si es que efectivamente ha sido así. La población no debe estar expuesta ante quienes no respetan a los demás, al contrario, la ciudadanía es la primera que debe ser tomada en cuenta para atender necesidades, problemas y reclamos.

Dicho de otra manera, la ciudadanía tiene que estar bien informada y ser activa en todo lo que concierne a las actividades colectivas, porque los representantes, dirigentes o gobernantes lo son para un conglomerado o para un pueblo, no para ellos mismos y menos en contra de sus propios representados o gobernados. Es inaplazable establecer legalmente, antes que nada, la revocación de mandato, para que si los gobernantes no cumplen estas cuestiones elementales sean relevados del cargo de inmediato. Así también debe hacerse con otro tipo de representantes y dirigentes: el que no trabaje para sus representados que se dedique a otra cosa. Hay que castigar severamente la corrupción, la soberbia y la incapacidad.

Parafraseando a la rectora de la Universidad Veracruzana al encabezar “la gran marcha”: es mucho lo que nos deben.  



Artículo publicado el lunes 21 de marzo en Diario de Xalapa. 

martes, 15 de marzo de 2016

León-Portilla y los antiguos mexicanos.


Miguel León Portilla



Por Lisardo Enríquez L.

Desde tiempo inmemorial el ser humano busca sus remotas raíces, su identidad. Ésta a veces ha sido suplantada por los vencedores de una conquista, sustituida por la cultura que en cierto momento domina a un grupo, a una nación. Y a veces se camina sin rumbo claro porque falta una dirección. Porque no sabemos exactamente qué y quiénes somos, para también interrogarnos a dónde deseamos ir. Por eso es tan importante la contribución de quienes dedican su existencia a hurgar paciente y tenazmente en las raíces de cada pueblo, como en nuestro caso lo ha hecho el Dr. Miguel León-Portilla.

 Historiador y lingüista dedicado al estudio de la cultura náhuatl en sus propias fuentes por más de 60 años, acaba de recibir un homenaje muy merecido por parte de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), al cumplir 90 años de vida el 22 de febrero de este 2016. Es maestro e investigador emérito de la citada institución, además de ser miembro de El Colegio Nacional,la Academia Mexicana de la Lengua, así como de otras instituciones académicas del país y del extranjero. Ha recibido numerosos premios y condecoraciones. En 1995 el Senado de la República le otorgó la Medalla “Belisario Domínguez”.

Como producto de sus investigaciones, ha publicado poco más de 15 libros, algunos de los cuales son los siguientes: La filosofía náhuatl estudiada en sus fuentes (1956); Siete ensayos sobre cultura náhuatl (1958); Visión de los vencidos (1959); Los antiguos mexicanos a través de sus crónicas y cantares (1961); Quince poetas del mundo náhuatl (1993); Bernardino de Sahagún, pionero de la antropología (1999) y Poesía náhuatl, la de ellos y la mía (2006). Otros tienen relación con la cultura maya y otros temas. De estos libros se han hecho varias ediciones y traducciones.

Don Miguel León-Portilla ha dicho que en su formación influyeron dos grandes mexicanos: el antropólogo Don Manuel Gamio y el padre Ángel María Garibay. El también investigador Patrick Johansson, discípulo de Don Miguel, dice que éste aprendió la lengua náhuatl del padre Garibay. Lo cierto es que Garibay y León-Portilla son los pilares fundamentales del estudio sobre el pensamiento, literatura y filosofía de la cultura náhuatl, particularmente prehispánicos.

En Los antiguos mexicanos a través de sus crónicas y cantares, el autor deja en el inicio una afirmación categórica: “En Teotihuacán fue donde tuvo lugar el máximo esplendor intelectual y material de las culturas antiguas del México central”. Sin decirlo pronto ni citarlo de manera específica, da un valor como segunda gran cultura a los Toltecas. Después viene el estudio puntual de los distintos grupos culturales del altiplano central durante el establecimiento y desarrollo de los mexicas o aztecas, de quienes menciona a Tlacaelel como el reformador político, social, histórico y religioso que dio a ese pueblo una visión místico-guerrera y lo llevó a tener un dominio sobre extensos territorios.

Sin embargo, la aportación más importante de León-Portilla en este libro consiste en destacar que dentro de una parte de los mexicas y en los otros grupos nahuas vecinos se cultivó la parte espiritual que venía de la cultura tolteca, de manera muy distinta a la visión de Tlacaelel. Así, rescata el papel de los tlamatinimes, los más elevados guías dentro del mundo náhuatl prehispánico, quienes “elaboraron una concepción hondamente poética acerca del mundo, del hombre y de la divinidad”. Para ejemplificar lo anterior transcribe en español una serie de cantos pertenecientes a grandes personajes de Texcoco, Tacuba, Huexotzinco, Tlatelolco, Chalco y Ayapanco.


Sin duda, una vida muy productiva la de Don Miguel León-Portilla, quien nos ha traído al español innumerables textos recogidos de los códices o libros de pinturas de la época prehispánica, evidenciando así cual era el pensamiento de los antiguos mexicanos.

(Artículo publicado el 14 de marzo de 2016 en Diario de Xalapa.)

martes, 16 de febrero de 2016


Armando Méndez de la Luz. 


Por Lisardo Enríquez L.

Nuestro país y nuestro estado han llegado a momentos que van más allá de lo crítico. Nunca como ahora estuvieron a la vista conductas de personajes en altos cargos políticos y empresariales que hacen lo que quieren sin que haya poder humano que los frene. Protestas van y protestas vienen por acciones arrogantes, equivocadas y sin la consulta a la ciudadanía y no pasa nada. Quienes sufren las consecuencias son los que se defienden y los que protestan. Y es ya muy largo el camino. No hay para cuando. Lo que hace falta es el cambio, pero como se dice, no para seguir igual, sino con personas y acciones que vuelvan los ojos a la población y hagan su trabajo con ella.

Para ser gobernador de Veracruz por los próximos dos años, Movimiento Ciudadano postula como su precandidato a Armando Méndez de la Luz, en quien concurren cualidades sobresalientes. Armando proviene de una familia humilde que se forjó en el trabajo. Su madre Doña Enedina fue una mujer esforzada, inteligente y de carácter y así levantó a sus hijos. Su padre Don Diego mantuvo durante años un expendio de café en el interior del Mercado Jáuregui, en el cual los hermanos, entre ellos Armando, participaron moliendo y vendiendo ese producto al público. Sus hermanos han sido también reconocidos y sobresalientes como estudiantes y como trabajadores: Antonio (+), Diego (+), Carlos, Fidel (+), Ricardo y Othón. Todos ellos, y sus hermanas Irene y María Luisa, se formaron en valores acendrados con sus padres.

Armando tiene un alto historial como estudiante, como maestro y como servidor público a través de muchos años. En todas las escuelas y en todos los lugares de desempeño laboral ha dejado huella de su paso con acciones y obras relevantes. Se trata de un hombre no sólo inteligente, sino además con una alta capacidad y visión para resolver problemas y necesidades. Entre los cargos públicos donde ha demostrado esa capacidad y esa visión están los siguientes: síndico y presidente municipal de Xalapa, secretario de desarrollo económico en el gobierno de Fernando Gutiérrez Barrios,  diputado local y senador de la república, por citar algunos de los más relevantes.

 Junto a su preparación académica y a su capacidad, está su honestidad y su moderación para actuar.  En el acto en el que se presentó públicamente como precandidato en la ciudad de Xalapa, el lunes 8 de este mes, dio un mensaje mesurado sobre sus aspiraciones para ser gobernador. Habló de los problemas de la población con cifras que laceran a los veracruzanos y dijo que son muchos los agravios. En ningún momento lanzó ataques para descalificar a alguien.

Armando estudió administración de empresas en la Universidad Veracruzana, sabe que esta institución de la alta cultura de los veracruzanos es indispensable y tiene que ser apoyada totalmente. Es ahí donde se forman los profesionales que provienen de las clases populares del estado, e incluso de otras entidades federativas. Hizo su posgrado en el Instituto Tecnológico de Monterrey y ha realizado diversos diplomados, actualizando siempre sus conocimientos. Es un lector de primera y un amante del diálogo.


En una ocasión fue representando al gobierno del estado de Veracruz a la Habana, Cuba, a una ceremonia presidida por el Comandante Fidel Castro Ruz. Tomó un lugar en las primeras filas del público y el Comandante dijo en el micrófono: “Que suba Armando”. Hoy, en las condiciones en las que se renovará el poder ejecutivo del estado de Veracruz, nosotros también pedimos que suba Armando, si queremos que haya cambios reales, sin revanchas y sin amenazas a nadie, haciendo solamente lo que debe hacerse aplicando la ley y  tomando en cuenta al pueblo, que no es poco.

Artículo publicado el 16 de febrero en Diario de Xalapa. 

lunes, 8 de febrero de 2016

Ya era hora, Los Cojolites en el teatro del estado.






Por Lisardo Enríquez L.

Así lo dijo Ricardo Perry Gullén, director general del Grupo de Son Jarocho Los Cojolites: “Ya era hora de que ustedes nos vieran aquí”, es decir, en la Sala Grande del Teatro del Estado que estuvo con lleno total este viernes 5 de febrero,no obstante el frío y la lluvia, en un evento programado para celebrar los 20 años de este perseverante grupo de la música tradicional, especialmente veracruzana de las tierras del sur. Este columnista no recuerda con exactitud cuántas veces se presentaron antes en Xalapa, pero hubo una muy importante hace unos años en el escenario de Los Lagos. Ahí también los vimos y los escuchamos.

Los Cojolites son parte de un proyecto más amplio que comenzó a mediados de la década de los noventa del siglo anterior con talleres sobre el rescate y difusión de las tradiciones comunitarias, particularmente en los municipios de Cosoleacaque y Jáltipan, de donde son originarios la mayoría de los participantes. Uno de esos talleres se creó para que niños y adolescentes aprendieran a bailar y tocar el son jarocho.En esos talleres se fueron formando, de quienes permanecieron y mejor aprendieron, Los Cojolites en su primer grupo. De los fundadores, quienes empezaron con el ímpetu infantil, adolescente y juvenil, aún permanecen Noé González Molina, director musical, requinto y voz; Benito Cortés Padua, jarana y voz y Nora Lara Gómez en el zapateado. Actualmente están bien integrados Joel Cruz Castellanos y Gonzalo Vega Hernández y quienes dan mayor sonido con bajo y percusiones.

De esa manera,en 1999 Los Cojolites quedan conformados como grupo de son jarocho listo para dar la batalla. Alcanzan una fuerte difusión y aceptación del público con su primer CDEl Conejo en 2001, en el cual además de ese Son orejón y liviano de El Conejo, no muy interpretado por otros grupos, incluyen otros dos temas que les dan identidad propia: La contradicción y Luna Negra. Pero además hacen una versión propia de El Colás, con un acento en su origen español y árabe.

Y no es sino hasta el año 2008 cuando llega su segundo CD titulado No tiene fin, que nos recuerda Son al son de César Portillo de la Luz cuando dice “el son que no tiene fin”. Luego, en el año 2011 viene su tercer CD Sembrando flores, el cual da título al tema por el que en este momento están nominados al premio Grammy. En 2014 producen su cuarto CD Zapateando, y en fechas recientes el quinto CD de Grupos Somos el Sur, en el que participan grupos descendientes de aquellos que fueron niños y adolescentes, los aprendices, y hoy son los maestros del son jarocho. Estos otros grupos de Somos el Sur dieron a conocer su calidad musical este viernes anterior y son los Grupos Pata de Vaca, Flor de Uvero y Jarocho Barrio, con excelentes interpretaciones para el público xalapeño. Por si algo faltara para redondear el espectáculo de los 20 años de Los Cojolites, trajeron como invitados a los integrantes del Grupo Alebrijes de Tuxtepec, Oax. Estos últimos, de una buena calidad interpretativa también, hicieron una bella versión de El Pájaro Carpintero.

Hubo buenos versos, alternancia en la ejecución de canciones e instrumentos, telares de cintura de la legendaria Cayita con sus aprendices, presentación de refajos con movimiento en el escenario y proyección de imágenes en la pantalla para ilustrar los temas de los sones. Ah, el público se integró en acompañamiento de palmas y cantando esos versos de Sembrando flores que dicen: “Mi mamá me dijo / que sembrara flores / que saliera al campo / a buscar amores”.


Ya para terminar el relato de esta maravillosa jornada hay que decir a los lectores que en Los Cojolites hay estilo propio en lo que es el Son Jarocho, arreglos musicales y canciones originales con letra y música de sus integrantes. Así es que ya era hora, que después de viajar a diversas partes de los Estados Unidos, a varios países de Europa, de participar con sus temas en películas y de ser nominados a premios en el extranjero, finalmente llegaran al foro principal del Teatro del Estado de la Ciudad de Xalapa, en su propia Entidad nativa.

Artículo publicado el 8 de febrero de 2016 en Diario de Xalapa

miércoles, 3 de febrero de 2016






Por Lisardo Enríquez L.

Para Elia y Roberto

En esa joya literaria llamada La tierra del faisán y del venado, Antonio Mediz Bolio escribió: “El indio del Mayab sabe que antes que él, mucho antes que él, otros hombres poblaron su tierra y la hicieron bella y poderosa...Eran hombres santos, llenos de sabiduría”. En la tradición milenaria de Yucatán hay misterio, como en muchas culturas antiguas del mundo. 

Iniciado este siglo, en el año 2001 para ser más exacto, Ernesto Pérez Moguel publicó su obra El último gran relato del Balam Nah, donde nos lleva por los senderos de los conocimientos ocultos de los mayas, enmarcados en el tiempo de la guerra que sostuvieron contra los descendientes de los conquistadores de estas tierras, es decir, desde 1847 a 1850, con una extensión que marca el epílogo hasta 1901.

Balam es el nombre del jaguar, felino muy apreciado por los mayas; esa misma palabra se traduce como hechicero. De acuerdo con los estudiosos,una interpretación sobre la palabra balam refiere un compuesto formado por el morfema “bal” que significa “esconder debajo o detrás de algo” y la partícula “am” que implica un sujeto o actor. Según esto, balam es “el que se esconde, el que se oculta, el misterioso”. Otra acepción dice que bal es del verbo esconder y laam un adjetivo que se traduce como “al instante”, “veloz”, “como de rayo”. Si a ello agregamos que nah es lugar o casa, tenemos que balamnah es “el lugar que desaparece al instante”. Y explicado más a nuestro sentido occidentalizado y profano es un lugar especial, sagrado, donde pobladores selectos van a prepararse en las ciencias y las artes del conocimiento, las cuales abarcan diversos campos.

Pérez Moguel presenta su relato, nombrado por él como el último del Balam Nah, completamente vinculado al desarrollo de la lucha que los diversos grupos mayas llevaron a cabo en contra de sus dominadores, descendientes de europeos principalmente. En esta guerra destacan muchos valerosos mayas, entre ellos Manuel Antonio Ay, Cecilio Chi, Jacinto Pat y muchos otros grandes guerreros que después de haber ocupado con sus huestes la mayor parte de las poblaciones es poco lo que pueden hacer cuando esos tres dirigentes mueren, por lo que finalmente sucumben y quedan nuevamente sojuzgados por sus adversarios colonizadores y por quienes han ido surgiendo como gobernantes de esta nación.
Alicia M. Barabas ha estudiado lo que se denomina movimientos sociorreligiosos en México.  

En su libro Utopías Indias dice respecto a este caso específico: “Los movimientos mesiánicos como la Guerra de Castas, y la totalidad de las rebeliones mayas ocurridas en siglos pasados, son respuestas religiosas y bélicas del grupo oprimido, que intentan a la vez oponerse a la realidad constituida y construir nuevas sociedades-con el auxilio de sus dioses-según modelos propios diferentes a los instaurados por el colonialismo”.

La diferencia con el relato de Pérez Moguel consiste en que éste sugiere la existencia y participación de una organización iniciática (el balamnah) que sostiene con sus principios y fuerza espiritual, no sólo religiosa, las causas e ideología de los guerreros mayas. De hecho, habla de personajes que son el eslabón entre el balamnah y los jefes mayas. Bien sabemos actualmente que hubo este tipo de organizaciones entre los aztecas y en el otro lado del mundo entre los egipcios, por citar dos casos.

Artículo publicado en Diario de Xalapa el miércoles 3 de febrero de 2016.