jueves, 1 de septiembre de 2016

Tlacotalpan y el son jarocho, una historia.


Portada del libro Tlacotalpan y el renacimiento del son jarocho en Sotavento. 
Bernardo García Díaz, 2016. 



Por Lisardo Enríquez L.

El producto más reciente del trabajo de investigación del historiador Bernardo García Díaz es el libro Tlacotalpan y el renacimiento del son jarocho en Sotavento. El historiador recupera y recrea pasajes de la llamada Perla de Sotavento desde la época prehispánica hasta nuestros días, en una apretada y al mismo tiempo bella descripción de sucesos económicos, políticos, sociales, y por supuesto de las manifestaciones del arte originario y en contacto con otras influencias que incluyen lo indígena, lo europeo y lo africano.

Bernardo está en su plena madurez y este trabajo lo revela. Al leer este libro pareciera que una tarde a orillas del Papaloapan se puso a escribir y que en la madrugada siguiente estaba terminado su trabajo. Así se lee, de corrido. Todavía recuerdo cuando se inició en estas lides de la investigación con su tesis-libro sobre Santa Rosa, un pueblo fabril del porfiriato. Vinieron después otros productos de su investigación y no han parado. Es, además, un custodio de la historia de Santa Rosa-Ciudad Mendoza.

Un mérito que me parece importante de este historiador está en su gratitud al    equipo que lo apoya, entre quienes está Hilda Flores, a su institución a la que se debe, la Universidad Veracruzana, a los autores que ha consultado en sus obras como el antropólogo tlacotalpeño del indigenismo Don Gonzalo Aguirre Beltrán y a aquellos otros que todavía realizan diverso tipo de trabajo de campo con quienes ha tenido cercanía personal y a través de sus escritos, como es el caso de Antonio García de León, por citar dos casos relevantes.
Pues bien, en esta obra del 2016, García Díaz nos lleva de la mano a conocer Tlacotalpan en su historia bañada por el río de las mariposas, el que le ha prodigado vida y ensueño, pero también el que le ha ocasionado grandes inundaciones en el pasado y con ello daños. Recorremos la trascendencia que le dio la navegación para el comercio con el algodón, el azúcar, las maderas y el ganado. Nos asomamos a la riqueza pesquera que mucho sirvió como alimento a sus pobladores.

Pero Bernardo tiene un espíritu musical en su ser más íntimo, y ello le hace convivir con quienes enaltecen su cultura por la música. Así es el caso de su incursión al son jarocho. Primero señala cuando inició este ritmo vinculado desde su origen al fandango campirano del sotavento allá por 1692 y de ahí a los siglos siguientes, unas veces con más fuerza y otras bajando su intensidad.

De esta manera hace un recuento detallado de lo que ha sido el renacimiento del son jarocho en Tlacotalpan, en general en todo el Sotavento e incluso más al sur, a partir de 1980, o sea, hace poco más de dos décadas y media. Destaca al Grupo Mono Blanco como pilar de este renacimiento por ser de los iniciadores del movimiento jaranero, grupo que ha dado origen a otros como Son de Madera y Chuchumbé. Por supuesto registra personajes destacados en la interpretación musical, voz cantante, versificación, así como bailadoras y bailadores de tarima.

Y así, describe lo que es el ya legendario Encuentro de Jaraneros en las fiestas de la Candelaria, los encuentros jaraneros en otras latitudes del sotavento, en el sur de Veracruz y en Tuxtepec, Oaxaca. En Tlacotalpan el Grupo Siquisirí con su estilo, sones tradicionales y composiciones propias y los grupos actuales que vienen haciendo labor no sólo musical sino de promoción y defensa de lo suyo. En la décima también se cita a los hombres y mujeres de talento, como es el caso sobresaliente de Don Guillermo Cházaro Lagos.


Este libro, en el que tienen un lugar especial magníficas fotografías de Mariana Yampolski y de otros buenos maestros de la fotografía, los interesados lo pueden adquirir en las instalaciones del Instituto de Investigaciones Históricas y Sociales de la U.V. 

Artículo publicado en Diario de Xalapa el 22 de agosto de 2016

miércoles, 17 de agosto de 2016

Alberto Ruiz Quiroz, mentalidad activa.





Por Lisardo Enríquez L.

Originario de la Ciudad de Teocelo, Ver., su amado pueblo al que ha regresado para siempre, el maestro Alberto Ruíz Quiroz fue parte importante del equipo fundador del sistema de Telebachillerato, modalidad educativa creada en 1980 en el estado de Veracruz y dirigida en un principio por el maestro Tomás Rodríguez Pazos. Para quienes conocimos y tratamos al maestro Alberto, está presente su actitud permanente para generar ideas y estar planeando todo el tiempo una actividad.
Era un hombre que no podía estar quieto. Aunque seguramente tenía momentos para ello porque, por ejemplo, disfrutaba la música clásica y la lectura. En una segunda etapa del sistema de Telebachillerato le correspondió dirigirlo durante varios años y en esa etapa trabajó incansablemente para mantenerlo actualizado y para promoverlo más allá de las fronteras de Veracruz: a otras entidades de la república donde adoptaron esta modalidad, e incluso a otros países americanos.

Entre las responsabilidades que tuvo a su cargo, a las que dedicó su empeño y capacidad, estuvieron tres en particular: director de Telebachillerato de la ahora Secretaría de Educación de Veracruz, Director de la Facultad de Filosofía de la Universidad Veracruzana y Presidente de la Junta Directiva de la Academia Mexicana de la Educación, A. C., Sección Veracruz. En cada una de estas funciones dejó su huella de trabajo, inquietud e innovación.

Mi cercanía con el maestro Alberto se inició en el último tercio del año 1991, cuando era el responsable estatal de lo que se llamó Prueba Operativa para la implantación de un nuevo modelo educativo de la SEP. Fui comisionado para apoyar las actividades a su cargo en la entonces Subdirección General de Educación Básica de los Servicios Coordinados de la SEP en el estado, a cargo del Lic. Humberto Ortiz Salazar.

Después concibió la idea de formar un grupo técnico para apoyar desde el Telebachillerato actividades de actualización para los maestros y me invitó a participar en ello. Este equipo dirigido por él se encargó de hacer algunos programas para la televisión sobre cuestiones relacionadas con los problemas educativos, mediante entrevistas a especialistas del Centro de Estudios Educativos, A.C. de la Ciudad de México y a varios integrantes de la Junta Directiva Nacional de la Academia Mexicana de la Educación, A.C. entre los cuales estaba su presidente el Profr. Ramón G. Bonfil.

También se realizaron videos para los programas de las acciones de alfabetización que se estaban impulsando y para el programa de Carrera Magisterial. El mismo equipo contribuyó a la elaboración de guiones y videos para programas especiales del mismo Telebachillerato, entre los cuales había principalmente de capacitación para el trabajo.

A la Sección Veracruz de la Academia Mexicana de la Educación le dio un impulso importante a través de varias acciones como cursos, foros y mesas redondas, conferencias, ingreso de nuevos miembros de número y la publicación de un boletín de difusión. Su forma de ser le permitió estar en contacto con muchas cosas y con muchas personas. Descanse en paz nuestro amigo, el maestro Alberto Ruíz Quiroz.

Artículo publicado el 15 de agosto de 2016 en Diario de Xalapa. 

lunes, 11 de abril de 2016

Juan Rulfo y la palabra.



Por Lisardo Enríquez L.

En la Revista La Palabra y el hombre de la Universidad Veracruzana, Num. 35 correspondiente a los meses enero-marzo de 2016, se rinde homenaje al escritor jalisciense Juan Rulfo al cumplirse 30 años de su desaparición física, con colaboraciones de Sergio Pitol, Alberto Vital, José Miguel Barajas García, Adrián Gerardo Rodríguez Sánchez, Irlanda Villegas, Francesca Polito, Francoise Perus y José Luis Martínez Suárez. Se trata de un volumen bien combinado en imágenes y textos. Los segundos son tratados desde distintos ángulos por sus autores, con puntos de vista personales de crítica.

Inicia con el escrito Juan Rulfo: Pedro Páramo que Sergio Pitol elaboró en 1966 como prólogo para la primera edición de esta novela en polaco. El Premio Cervantes expresa en el último párrafo lo siguiente: “Una visión fatalista de la Historia, la revelación de alguna zona de la realidad mexicana, crítica del caciquismo y de sus consecuencias, las tinieblas que envuelven al espíritu del hombre, la imagen de una soledad desértica...”   

José Miguel Barajas trata la relación de la escritura de Rulfo con el poeta en lengua alemana Rainer María Rilke y con el poeta mexicano del Grupo Contemporáneos José Gorostiza. Destaca que El llano en llamas y Pedro Páramo están emparentados con la obra cumbre de cada uno de los poetas citados: con Elegías de Duino del primero y con Muerte sin fin del segundo. Es decir, se advierte en Juan Rulfo, como lo dice Barajas, que “hay la asimilación de una lectura profunda tanto de Rilke como de Gorostiza”. Barajas cita textos en los que se pueden ver las semejanzas. Incluso, las expresiones “soledad en llamas” y “páramo de espejos” del poema V de Muerte sin fin, muestran la relación de que se habla. Rulfo admiraba a Gorostiza y, además, coincidentemente, ocupó su lugar  como miembro de la Academia Mexicana de la Lengua.

Cada texto de homenaje a Juan Rulfo en La palabra y el hombre aborda una arista de importancia sobre la obra de este escritor, que en particular respecto a su novela Pedro Páramo el colombiano Gabriel García Márquez expresó: “Nunca desde la noche tremenda en que leí la Metamorfosis de Kafka...había sufrido una conmoción semejante”. Por ello, los ensayos publicados en la revista de la Universidad Veracruzana nos invitan a releer al autor, porque seguramente encontraremos algo que no habíamos advertido antes.

En El llano en llamas (1953) y en Pedro Páramo (1955) hay una ruptura, un nuevo comienzo. La situación de nuestro país para esas fechas ya mostraba retrocesos respecto a lo que se esperaba de la Revolución Mexicana como reivindicación de las clases populares. Con el ejemplo de Comala en su novela y de sus cuentos, especialmente Luvina, Rulfo deja en la memoria lugares abandonados, pedregosos, desérticos, pueblos de tristeza, donde habitan vivos muertos o muertos vivos, no se sabe; lugares de oscuridad en los cuales aparecen personas vestidas de negro, donde un poderoso somete a todos y se burla de ellos, viola a todas las mujeres, en resumen, hace lo que quiere.


La obra de Juan Rulfo, como la de José Gorostiza, se reduce a pocos libros, pero de inmensa trascendencia. Por eso una escritora como la norteamericana Susan Sontag ha podido afirmar que la novela de Rulfo no es sólo una de las obras maestras de la literatura mundial del siglo XX, sino uno de los libros más influyentes de ese mismo siglo. 

Artículo publicado el 11 de abril en Diario de Xalapa. 

martes, 5 de abril de 2016

De la queja y la indignación a la acción: Armando.



Por Lisardo Enríquez L.

En un acto sin estruendos y sin falsas promesas, sino más bien de reflexión y de franqueza con la gente, Armando Méndez de la Luz, candidato a gobernador del estado por Movimiento Ciudadano para las elecciones del próximo 5 de junio inició su campaña este domingo en Xalapa, en pleno centro histórico. La reflexión vale en sí misma para que los votantes analicen las propuestas respecto a cuáles tienen sentido real, así como a los candidatos por la trayectoria demostrable de quiénes son, cómo viven, qué han hecho de trascendente en favor de la sociedad y qué se espera con objetividad de ellos. La franqueza viene de lo que el propio Armando sostiene: “Hay que decirle la verdad a la gente”. Por supuesto que los ciudadanos se dan cuenta si es que se les habla con la verdad o no, saben identificar las palabras y a las personas.

Porque “este pueblo no merece el presente que tiene”, la convocatoria de Armando se dirige a “que Veracruz cambie su destino y su rumbo” mediante tres principios básicos: 1. Cero tolerancia a la corrupción, a la impunidad y a la injusticia; 2. Devolver el poder al soberano que es el pueblo y; 3. Anteponer el mérito al privilegio. En el primer caso se trata de emplear la ley en contra de quienes en el ejercicio de un cargo no han cumplido con honestidad y eficacia su cometido, lo que incluye a servidores públicos de hoy o de mañana. En el segundo punto, el candidato tiene sobrada experiencia sobre la participación de la población en las obras y programas de gobierno respecto a su planeación, seguimiento y evaluación, que es lo que propone para evitar actos de corrupción, así como para que la democracia se efectiva. En cuanto al tercer aspecto, también hay experiencia y compromiso para que no se incrusten en los puestos personas ajenas a lo que se requiere, es decir, que en cada función estén quienes tienen la preparación adecuada para ello y que además lo demuestren con pulcritud moral.

En Armando la propuesta moral de los actos no es cuestión de oratoria de campaña ni de declaración de programa escrito, la tiene en la sangre, en la formación y en el desempeño como estudiante, como maestro y como servidor público. La capacidad para realizar su cometido está demostrada en los cargos que ha desempeñado en diferentes niveles. Tiene suficientes méritos académicos, probada honradez y eficiencia comprobada. En cada lugar en el que ha estado ha dejado una huella clara de su profesionalismo y de su vocación social. Orientan su pensamiento y su vida grandes hombres como Benito Juárez, Lázaro Cárdenas y José Mujica. Este último es un verdadero símbolo de conducta que ningún otro político cita.

La política tiene que cambiar. Armando propone dejar el “yo” por el “nosotros” en la vida pública. Porque parece como si viviéramos en un mundo de superhéroes en donde son las individualidades las que deciden y hacen por los demás. Esto hay que desterrarlo porque sólo ha propiciado perversión en la política y alejamiento total del pueblo. Esa perversión ha llevado precisamente a la corrupción, a la impunidad y a la injusticia en las que nos encontramos. El individualismo propiciado entre los mexicanos, tomado de otros sistemas ajenos a nuestra cultura, ha pulverizado poco a poco muchas de nuestras costumbres y valores y nos ha llevado al punto grave de la actualidad.


Por eso, la propuesta está en el Movimiento Ciudadano, en el despertar de un letargo político que fue promovido por mentes perversas, en sacudirse los lastres que tienen anclado a Veracruz en la pobreza, el desorden y el estancamiento, para arribar a un mejor estado de cosas en los hechos, no en las palabras. Con Armando se transformarán las acciones en trabajo de equipo, en movimiento colectivo, en participación activa de la sociedad, como lo ha propiciado en anteriores oportunidades. Los ciudadanos están cansados del actual estado de cosas, pero Armando propone pasar de la queja y la indignación a la acción. 

Artículo publicado el 4 de abril de 2016 en Diario de Xalapa

lunes, 28 de marzo de 2016

Fernando Solana, hombre comprometido con México.



Por Lisardo Enríquez L.


El miércoles 23 de marzo de 2016 dejó de existir Fernando Solana Morales a los 85 años de edad. Hombre del sistema político con una visión crítica de la realidad y de las instituciones, demostró desde diferentes trincheras y con su acción constante su amor a México. Bien recordamos que como Secretario General de la Universidad Nacional Autónoma de México acompañó el primero de agosto de 1968 al rector Javier Barros Sierra durante la marcha del silencio, en aquel año en que tuvo lugar el Movimiento Estudiantil en nuestro país.

Su preparación académica, así como su participación en el medio social y político, lo llevaron a desempeñar numerosos cargos públicos en los cuales siempre demostró su valía. Fue secretario de comercio, secretario de relaciones exteriores y secretario de educación pública. Este último cargo lo asumió en dos ocasiones, la primera de las cuales puede recordarse por su empeño en la desconcentración y descentralización de la SEP hacia los estados. En el estado de Veracruz nombró al Antropólogo Don Gonzalo Aguirre Beltrán como delegado.

Fue en ese tiempo que se establecieron las delegaciones generales de la SEP y se responsabilizó a las entidades federativas de la administración completa de los servicios de educación básica y normal. Puso en marcha un programa llamado Educación para Todos con tres subprogramas específicos: educación primaria para todos los niños, castellanización de la población escolar indígena y educación básica de adultos. Durante su administración se crearon el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA) y el Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (CONALEP).

Se preocupó por el estudio de la situación nacional que procurara sustento a las acciones. En ese sentido promovió y dirigió trabajos de debate, análisis y propuesta a través de grupos de académicos e interesados en la problemática educativa del país. En la primera época en que estuvo al frente de la SEP se publicó el libro Historia de la Educación Pública en México con el sello editorial del Fondo de Cultura Económica en 1981 primero y de esta misma editorial y la SEP en una edición conmemorativa en 1982. Dicho libro fue coordinado por él mismo, así como por Raúl Cardiel Reyes y Raúl Bolaños Martínez. En la introducción Solana dijo que “Una nación estudia su historia para conocerse mejor”.

La vida de Don Fernando Solana fue de plena actividad por sus principios y su visión de país. Presidió el Fondo Mexicano para la Educación y el Desarrollo y desde ahí realizó coloquios y otros eventos en favor de la educación. Producto de ese trabajo en 2006 Siglo XXI Editores publicó la obra Educación Visiones y Revisiones, que en 2007 tuvo su segunda edición. Solana aparece como compilador de los textos. Su palabra se encuentra nuevamente en la introducción al libro. Dice: “En México, la educación dejó de ser factor de unidad nacional e impulsor del crecimiento económico y de la equidad social. Este proceso ha sido gradual pero consistente, por lo menos desde hace 25 años”. Y fue más allá: “Nos ha faltado visión y audacia en el diseño y proyección de las políticas educativas”. Es decir, el México anterior a 1980, con todas las limitaciones que haya tenido en todos los campos, fue muy distinto al que se ha vivido de entonces a la fecha.


Don Fernando Solana fue hombre del sistema, pero no acomodaticio sino crítico. Propuso cambios de fondo en el sistema político mexicano por encontrarse agotado su modelo. Pero el sistema es ajeno a la crítica, por lo menos hasta ahora.

Artículo publicado el 28 de marzo de 2016 en Diario de Xalapa. 

miércoles, 23 de marzo de 2016

La encrucijada en Veracruz hoy.



Marcha del 10 de marzo de 2016 en Xalapa, Ver. 
Tomada de Centro Noticias


Por Lisardo Enríquez L. 



Nunca como ahora los veracruzanos estuvieron ante la difícil situación de analizar su futuro inmediato, el futuro de esta entidad federativa con largas costas en el Golfo de México propias para la pesca y el turismo, así como una variedad de riquezas naturales y humanas a lo largo y ancho del territorio. Después de ese análisis se requiere de la participación más activa de toda la población en las decisiones públicas. Ya no es posible que un selecto grupo de personas se la pasen haciendo lo que quieran, si supuestamente representan a grandes conglomerados de personas. Es por eso que todos los ciudadanos tienen el derecho y la obligación de ser también políticos responsables de aquello que es del común.

Se necesitan personas sensatas y capacitadas verdaderamente para los cargos públicos, personas que centren cuidadosamente sus juicios antes de actuar respecto a los problemas que se les presenten, que no arrastren odios y todo se les haga fácil quitando supuestos enemigos de su camino. Se requiere de personas que demuestren cuáles son sus bienes, cuando los adquirieron y de qué ingresos disponían cuando se hicieron de ellos. Se trata de que la población sopese con mucho cuidado a quienes elige para un cargo público, que no se deje llevar solamente por la propaganda o por intereses puramente individuales. Se trata de conocer los antecedentes de quienes buscan poder y saber para qué lo quieren. La gente del pueblo ya no debe permitir que sigan los mismos, que tomen puestos personas improvisadas que logran cosas a base de engaños y de dádivas a otros más poderosos que ellos.

La realidad nos avasalla. Hoy las condiciones de los veracruzanos han ido a menos en cuanto a empleo, finanzas, productividad, iniciativas y programas de desarrollo real, así como en relación a los servicios. Los niveles de pobreza son escandalosos en un alto porcentaje de la población, mientras unos cuantos gozan de recursos económicos mal habidos.

En un estado civilizado no deben volver a ocurrir hechos como aquel desalojo de maestros del 13 de septiembre de 2013 con bastones eléctricos, ni como el protagonizado en Xalapa y Boca del Río en 2015 con motivo de la evaluación magisterial con policía montada y grupos de golpeadores vestidos de civil, ni estudiantes universitarios a los que se les allana su espacio para darles tremenda golpiza, ni el desalojo a los pensionados que se dio mientras una comisión tenía pláticas de supuesta negociación, por citar los más salvajes. Ni debe haber ya periodistas o dirigentes sociales desaparecidos y/o asesinados por autores materiales e intelectuales no identificados, ni fuerzas de “seguridad” que entreguen a ciudadanos a los criminales, si es que efectivamente ha sido así. La población no debe estar expuesta ante quienes no respetan a los demás, al contrario, la ciudadanía es la primera que debe ser tomada en cuenta para atender necesidades, problemas y reclamos.

Dicho de otra manera, la ciudadanía tiene que estar bien informada y ser activa en todo lo que concierne a las actividades colectivas, porque los representantes, dirigentes o gobernantes lo son para un conglomerado o para un pueblo, no para ellos mismos y menos en contra de sus propios representados o gobernados. Es inaplazable establecer legalmente, antes que nada, la revocación de mandato, para que si los gobernantes no cumplen estas cuestiones elementales sean relevados del cargo de inmediato. Así también debe hacerse con otro tipo de representantes y dirigentes: el que no trabaje para sus representados que se dedique a otra cosa. Hay que castigar severamente la corrupción, la soberbia y la incapacidad.

Parafraseando a la rectora de la Universidad Veracruzana al encabezar “la gran marcha”: es mucho lo que nos deben.  



Artículo publicado el lunes 21 de marzo en Diario de Xalapa. 

martes, 15 de marzo de 2016

León-Portilla y los antiguos mexicanos.


Miguel León Portilla



Por Lisardo Enríquez L.

Desde tiempo inmemorial el ser humano busca sus remotas raíces, su identidad. Ésta a veces ha sido suplantada por los vencedores de una conquista, sustituida por la cultura que en cierto momento domina a un grupo, a una nación. Y a veces se camina sin rumbo claro porque falta una dirección. Porque no sabemos exactamente qué y quiénes somos, para también interrogarnos a dónde deseamos ir. Por eso es tan importante la contribución de quienes dedican su existencia a hurgar paciente y tenazmente en las raíces de cada pueblo, como en nuestro caso lo ha hecho el Dr. Miguel León-Portilla.

 Historiador y lingüista dedicado al estudio de la cultura náhuatl en sus propias fuentes por más de 60 años, acaba de recibir un homenaje muy merecido por parte de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), al cumplir 90 años de vida el 22 de febrero de este 2016. Es maestro e investigador emérito de la citada institución, además de ser miembro de El Colegio Nacional,la Academia Mexicana de la Lengua, así como de otras instituciones académicas del país y del extranjero. Ha recibido numerosos premios y condecoraciones. En 1995 el Senado de la República le otorgó la Medalla “Belisario Domínguez”.

Como producto de sus investigaciones, ha publicado poco más de 15 libros, algunos de los cuales son los siguientes: La filosofía náhuatl estudiada en sus fuentes (1956); Siete ensayos sobre cultura náhuatl (1958); Visión de los vencidos (1959); Los antiguos mexicanos a través de sus crónicas y cantares (1961); Quince poetas del mundo náhuatl (1993); Bernardino de Sahagún, pionero de la antropología (1999) y Poesía náhuatl, la de ellos y la mía (2006). Otros tienen relación con la cultura maya y otros temas. De estos libros se han hecho varias ediciones y traducciones.

Don Miguel León-Portilla ha dicho que en su formación influyeron dos grandes mexicanos: el antropólogo Don Manuel Gamio y el padre Ángel María Garibay. El también investigador Patrick Johansson, discípulo de Don Miguel, dice que éste aprendió la lengua náhuatl del padre Garibay. Lo cierto es que Garibay y León-Portilla son los pilares fundamentales del estudio sobre el pensamiento, literatura y filosofía de la cultura náhuatl, particularmente prehispánicos.

En Los antiguos mexicanos a través de sus crónicas y cantares, el autor deja en el inicio una afirmación categórica: “En Teotihuacán fue donde tuvo lugar el máximo esplendor intelectual y material de las culturas antiguas del México central”. Sin decirlo pronto ni citarlo de manera específica, da un valor como segunda gran cultura a los Toltecas. Después viene el estudio puntual de los distintos grupos culturales del altiplano central durante el establecimiento y desarrollo de los mexicas o aztecas, de quienes menciona a Tlacaelel como el reformador político, social, histórico y religioso que dio a ese pueblo una visión místico-guerrera y lo llevó a tener un dominio sobre extensos territorios.

Sin embargo, la aportación más importante de León-Portilla en este libro consiste en destacar que dentro de una parte de los mexicas y en los otros grupos nahuas vecinos se cultivó la parte espiritual que venía de la cultura tolteca, de manera muy distinta a la visión de Tlacaelel. Así, rescata el papel de los tlamatinimes, los más elevados guías dentro del mundo náhuatl prehispánico, quienes “elaboraron una concepción hondamente poética acerca del mundo, del hombre y de la divinidad”. Para ejemplificar lo anterior transcribe en español una serie de cantos pertenecientes a grandes personajes de Texcoco, Tacuba, Huexotzinco, Tlatelolco, Chalco y Ayapanco.


Sin duda, una vida muy productiva la de Don Miguel León-Portilla, quien nos ha traído al español innumerables textos recogidos de los códices o libros de pinturas de la época prehispánica, evidenciando así cual era el pensamiento de los antiguos mexicanos.

(Artículo publicado el 14 de marzo de 2016 en Diario de Xalapa.)