jueves, 27 de agosto de 2015

Correr tras el viento.



Por Lisardo Enríquez L.

Una buena manera de entrar al libro de cuentos Corriendo tras el viento de la maestra y escritora Angélica López Trujillo, está en el primer enunciado de El Cuaz que dice: Contar un cuento es emocionante. Comienza así: “hace muchos años existió un ser extraordinario que se escapó de un libro de cuentos para niños”. Se trata de la historia del legendario personaje llamado “El Cuaz”, que es el doble de otro como él y al que mucho se parece. Pero este es otro, es imaginario, es de ficción. Por eso es de cuento.

Obviamente, el escritor, la cuentista en este caso, hace uso de las palabras y frases propias de una cultura que ha vivido. Así encontramos en este cuento que “El Cuaz era el alma de la fiesta, el sabor del mole, el vértigo del pulque curado con pitayas...” Nuestro personaje usaba una mascada al cuello. Su fuerte era mostrar billetes a los demás y hacer un juego con ellos. Al final regresó al libro del cual salió porque sufrió por amor.

En otro cuento titulado La señora de la curva, la autora, que forma parte del Club de Escritoras de Xalapa, teje con palabras la historia de una mujer que cura del mal de ojo, de espanto, del cuajo, de aljorra, caída de mollera, mal aire, empacho, alferecía, quebranto y otros males. Describe “el consultorio” lleno de veladoras encendidas con espesas cortinas de incienso. Una descripción puntual de lo que en muchos lugares constituye la forma de atender estos males en un pueblo, pero  a través de la ficción literaria.

Corriendo tras el viento es un libro con 32 cuentos bien escritos que vienen de una pluma creativa; de imaginación combinada con recuerdos. Angélica nos contagia una idea de percepción literaria de los sentidos. Hay dos cuentos sobre este tema. El primero de ellos es La magia del olfato.Trae a cuento que tiene la seguridad de haber viajado en el pasado a través de los olores. Vio a la abuela sacando del baúl sus ropas de gala que olían a alcanforina; percibió el olor de la creolina que actúa como un insecticida para preservar la salud de animales de la granja; los olores del eucalipto y el ungüento del soldado; el olor del anís para la masa con la que se preparan los buñuelos en navidad; el olor de los cirios encendidos en el altar. Cierra esta narración diciendo que el olfato es como un mago que en su alfombra mágica nos transporta a tiempos remotos que tienen el perfume de la vida.

Es obligado referirse al cuento Los ojos de Santiaguito, personaje de encanto al que la narración del cuento adorna con la felicidad que le da a sus ojos la luz de la Virgen María. Es la recreación de Santiaguito con una guitarra bajo el brazo y con un bastón caminando por las calles del pueblo. El que cruza con prudencia las avenidas donde circulan los automóviles. El que llega a alegrar con sus canciones a los parroquianos en centros de solaz y esparcimiento. Es la admiración de los niños, es la ternura; es el alma buena que a veces nos encontramos.

Se acepta actualmente que el cuento es de pluralidad y que no hay una clasificación única. Sin que afirme alejamiento de la imaginación pura como en ciertos cuentos de Borges, por ejemplo, aquí se podría decir que muchas de estas piezas están impregnadas de un realismo regional costumbrista. El escritor acude constantemente a los hechos autobiográficos, al recuerdo familiar y a los temas de raigambre popular de la vida durante la niñez y la adolescencia. Un crítico español ha dicho que en la mayoría de las situaciones narrativas el autor se apoya en algún hecho real, en una experiencia propia o ajena o en un recuerdo.


En los cuentos de Corriendo tras el viento los lectores hallarán mucho de lo expresado anteriormente, con el aderezo propio de la creación literaria desarrollada por Angélica López Trujillo. Se trata de un libro para seres sensibles. Es recomendable adquirirlo y sobre todo leerlo. Felicidades Angélica por  contagiarnos con tus sueños.

Artículo publicado el 24 de agosto de 2014 en Diario de Xalapa. 

viernes, 7 de agosto de 2015

La desigualdad extrema en México vista por Gerardo Esquivel.


La pobreza. Tomada en
 [http://circulodeestudios-centrohistorico.blogspot.mx/2011/12/con-calderon-aumentaron-pobreza-e.html]



Por Lisardo Enríquez L.

El mundo de nuestros días ha avanzado por los extremos de la desigualdad de una manera totalmente antihumana, absurda y fuera de toda consideración racional. Incluso avasallando seres humanos, animales y todo lo que hay en la tierra, sin compasión alguna. Ese es el mundo que están dejando quienes sólo piensan en las riquezas personales, a costa de lo que sea.

Organizaciones no gubernamentales como Oxfam Internacional están contribuyendo a través de distintas acciones a luchar por una sociedad más justa y equitativa. Para Oxfam México, el doctor en economía Gerardo Esquivel, investigador de El Colegio de México, preparó un estudio que se titula Desigualdad extrema en México, Concentración de poder económico y político.

Antes de referirme al estudio mencionado deseo citar que el periódico The Guardian dio a conocer los siguientes datos proporcionados por Oxfam Internacional: los 85 individuos más ricos del mundo, la mayoría de los cuales vive en los Estados Unidos y Europa, caben en un autobús de dos pisos. En otras palabras, la desigualdad es mundial, aunque no en todos los países dramática, pero si en mucho promovida y defendida por los principales organismos financieros internacionales, como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).

Pues bien, Esquivel aporta información básica sobre este tema. Uno de los datos relevantes tiene su origen en el Global Wealth Report 2014, el cual asienta que el 10% de los más ricos de México concentran el 64.4% de toda la riqueza del país. Especifica que la fortuna de los 15 mexicanos más ricos en el mismo año equivale a $ 142,900 millones de dólares y, comparativamente, dice que “entre 1996 y 2014 la fortuna promedio de cada miembro de ese selecto grupo de mexicanos pasó de $ 1,700 a 8,900 millones de dólares”.

También encontramos que la riqueza de 4 mexicanos (Carlos Slim, Germán Larrea, Alberto Bailleres y Ricardo Salinas Pliego) representaba en 2002 el 2% del Producto Interno Bruto (PIB) y entre 2003 y 2014 subió al 9%. Pero lo más sorprendente es que buena parte de esa riqueza acumulada es producto de sectores o empresas privatizadas, concesionadas y/o reguladas por el sector público. Al lado de ello, como sabemos, la pobreza se ha extendido a lo largo de estos años en todo el país.


Dice Gerardo Esquivel que con el rendimiento de la riqueza de los 4 principales multimillonarios del país se podría dar empleo con un salario mínimo, o con un ingreso equivalente, a cada uno de los 2.3 millones de mexicanos desempleados que había hasta finales del año anterior, sin que por ello perdieran un solo peso de dicha riqueza. Lo que vemos en la televisión y leemos por doquier como anuncios es que en lugar de que algo así ocurra se siguen entregando más recursos a los grandes ricos para que ellos se encarguen de “administrarlos”. Entre estos casos de los grandes ricos está la explotación minera del país con salarios paupérrimos y ninguna protección a los trabajadores, además del gran deterioro a ríos y lagunas por escapes de contaminantes que además no tienen las limitaciones y castigo por parte de la autoridad responsable. Así estamos.       

Artículo publicado el 3 de agosto de 2015 en Diario de Xalapa. 

martes, 21 de julio de 2015

El Papa Francisco en Santa Cruz, Bolivia





Por Lisardo Enríquez L. 

Asomarnos un poco a lo que ocurre en muchas partes del mundo, donde el sometimiento económico tiene postrados a millones de seres humanos, en tanto las riquezas son acumuladas por unas cuantas personas que entre sí se protegen para mantener un estado de cosas verdaderamente oprobioso para las mayorías, mediante el control hegemónico del poder y del dinero, sirve para buscar un rayo de luz que alumbre hacia mejores condiciones. Es esta la luz que está encendiendo el Papa Francisco.

El discurso que el primer Papa latinoamericano pronunció en Santa Cruz, Bolivia, el día 9 de este mes de julio, durante el Segundo Encuentro Mundial de Movimientos Populares, tiene un posicionamiento poco común en un dirigente de la Iglesia a ese nivel. Seguramente el papel de los papas tiene su razón de ser en que El Vaticano, aparte de ser un Estado, es una empresa económica muy poderosa, y como tal tiene que mantener su relación con los grupos de poder económico del mundo. El Papa Francisco está rebasando esa línea, se está saliendo de lo que marcan los intereses de la empresa y está tomando el camino que debería tener siempre la iglesia de Cristo y también el camino de San Francisco de Asis, precisamente.

Pues bien, vamos a las ideas y a las palabras expuestas en Santa Cruz, allá en la Bolivia de América del Sur. Dijo el Papa: “La casa común de todos nosotros está siendo saqueada, devastada, vejada impunemente...La ambición desenfrenada de dinero que gobierna... arruina la sociedad, condena al hombre, lo convierte en esclavo, destruye la fraternidad interhumana”. Dijo también que “Los seres humanos y la naturaleza no deben estar al servicio del dinero... La distribución justa de los frutos de la tierra y el trabajo humano no es mera filantropía. Es un deber moral”. Algo nos recuerdan estas palabras, que quienes se han vuelto multimillonarios se quitan un peso moral dando una migajita de lo que han acumulado, porque “son filántropos”.

De nuestro continente expresó en particular: “Los pueblos de Latinoamérica parieron dolorosamente su independencia política y, desde entonces, llevan casi dos siglos de una historia dramática y llena de contradicciones intentando conquistar una independencia plena”. Muy a la medida de nuestros países y por supuesto de México, donde la injerencia llega al extremo de impedir que en las elecciones se reconozca el triunfo de una fuerza realmente democrática.

Luego volvió a generalizar y sentenció: “Los pueblos del mundo quieren ser artífices de su propio destino. Quieren transitar en paz su marcha hacia la justicia. No quieren tutelajes ni injerencias donde el más fuerte subordina al más débil”. Como ocurre en este momento con el FMI  y los grupos de poder económico y político de Europa que tienen de rodillas a Grecia. Definitivamente la situación no puede seguir así, algo debe ocurrir para “humanizar” la economía y la política del mundo.


El Papa actual está dando pasos importantes en una dirección necesaria para los habitantes del planeta, los seres humanos, los animales y la propia tierra, porque no es sólo la lacerante pobreza humana, es también la muerte masiva de especies animales en el mar con los derrames de petróleo y en otras formas, al igual que el daño a las aguas y a la tierra como ocurre con la contaminación producida por las empresas saqueadoras de minerales, entre las cuales México tiene ejemplos notables. Ojalá las palabras del Santo Padre lleguen a más.

Artículo publicado en Diario de Xalapa el 21 de julio de 2015. 

martes, 30 de junio de 2015

El Diosero de Rojas González.


Por Lisardo Enríquez L.

El Diosero es uno de los libros de cuentos mexicanos más hermosos que se hayan escrito. Pertenece a la corriente indigenista. Consta de 13 cuentos, la mayoría de los cuales se desarrollan en pueblos yaquis, coras, huicholes, otomíes, mazahuas, chinantecos, zoques, Tzeltales, Lacandones y otros, además de algunos que tienen como escenario comunidades campesinas mestizas. En su orden, el cuento número diez se llama precisamente El Diosero. En este cuento el personaje principal es el indígena lacandón Kai-Lan, quien en la selva hace Dioses para que éstos protejan a los humanos.

Este libro de cuentos de Francisco Rojas González se publicó por primera vez en el año de 1952. Tiene su origen en el trabajo de etnólogo de su autor. Las notas y observaciones realizadas a lo largo de su carrera profesional y de su andar por los pueblos originarios del país le sirvieron de base para crear la obra literaria que describe fielmente el paisaje de las áreas indígenas, así como las costumbres de sus pobladores. La forma descriptiva de su estilo da una visión panorámica, que al mismo tiempo es totalizadora, de la gran diversidad geográfica de nuestro país.

José Mancisidor, otro cuentista y autor de antologías del cuento mexicano, ha dicho que el estilo de Rojas González es “sencillo, sin rebuscamientos ni vanos alardes, que es el estilo más difícil de conseguir”. Este autor tiene otras obras de creación literaria, pero El Diosero es la culminación de su carrera de escritor. Los temas que aborda son la muerte, las costumbres y la psicología del indígena de México, las creencias religiosas de ese mismo mundo y, en general, del medio rural, así como el análisis social de la época, que es la de la Revolución Mexicana.

El libro ha tenido cuatro ediciones y 39 reimpresiones hasta el año 2013. Es un volumen pequeño, manuable, tipo libro de bolsillo, que tiene el sello del Fondo de Cultura Económica. Es por lo tanto accesible a la lectura por la cantidad y la brevedad de los cuentos que incluye. Pero lo que le da mayor apertura e interés para leerlo es el texto en sí. Al explorar el primer cuento titulado La Tona, que se desarrolla en un espacio geográfico de lo que es el estado de Tabasco, el lector difícilmente se detendrá porque va a encontrar una lectura completamente amena que lo llevará hasta el final de las 139 páginas.

El Diosero es un libro de cuentos que debe leer todo mexicano, no sólo para deleitarse, que ya es algo importante para el espíritu humano, sino para formarse un juicio de la diversidad histórica y geográfica de México, a través de páginas bellamente escritas. En las escuelas, especialmente de nivel medio básico y superior, esta obra debe ser una lectura obligada para encauzar a los adolescentes y jóvenes hacia la lectura independiente.


En Rojas González subyace una preocupación por el ser del mexicano. Su creación literaria está orientada al nacionalismo. Los vientos revolucionarios de las primeras décadas del siglo XX están cargados de una imperiosa necesidad por comprender nuestra realidad diversa para poder transformarla. Con estos vientos llega El Diosero.  

Artículo publicado el 30 de junio de 2015 en Diario de Xalapa. 

jueves, 25 de junio de 2015

Aniversario de la Jornada Antirreleccionista de 1927.


 General Arnulfo R. Gómez.
 Fotografía tomada de http://www.uv.mx/universo/505/cultura/cultura_03.html



Por Lisardo Enríquez L.

La democracia mexicana ha tropezado una y otra vez con variadas dificultades en su avance, y también con epopeyas que han nacido de la inconformidad y de la rebeldía. Del movimiento revolucionario de 1910 surgió el lema “Sufragio efectivo. No reelección” que ha contribuido en mucho a la estabilidad política y a detener los ímpetus dictatoriales. Pero no siempre ha sido así. En diferentes momentos salta en nuestros gobernantes el deseo de mantenerse indefinidamente en el poder. Una de esas etapas fue la del dominio de los sonorenses que mucho hicieron para la construcción del México revolucionario, pero que de igual manera se vieron envueltos en situaciones lamentables para el país.

Cuando el Gral. Plutarco Elías Calles fue presidente de la república, entre 1924 y 1928, la sucesión se vio alterada debido a que el Gral. Álvaro Obregón buscó nuevamente la primera magistratura de la nación. En algunos miembros del ejército hubo inquietud considerando que ese propósito era violatorio de las normas democráticas. Dos generales, compañeros cercanos a Obregón y a Calles, fueron quienes tomaron la decisión de hacerse candidatos a la presidencia por su propia cuenta, buscando el apoyo de partidos y grupos. Ellos fueron el Gral. Francisco R. Serrano y el Gral. Arnulfo R. Gómez, quienes terminaron su campaña en forma trágica, al igual que muchos de sus correligionarios.

Para el estado de Veracruz tiene especial importancia histórica la participación del Gral. Arnulfo R. Gómez(quien por cierto nació en Navojoa, Sonora), porque alcanzó a comandar un levantamiento en esta zona centro de nuestro estado en el mes de octubre de 1927, correspondiendo a los actuales municipios de Perote, Ayahualulco y Coatepec ser los principales escenarios de esa jornada de lucha a favor del antirreeleccionismo, razón por la que diversas instituciones se dieron a la tarea de organizar un ciclo de eventos cívico-culturales en la Ciudad de México los días 15 y 16 de junio recientes, teniendo como sedes el H. Colegio Militar, el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México y la Fundación Miguel Alemán, A.C.

 Servidores públicos de los H. Ayuntamientos municipales citados, acompañados de alumnos que integran escoltas escolares, así como un elenco artístico para animar un fandango jarocho al final de la parte cívica y cultural, se trasladaron a la capital del país para contribuir al desarrollo de los eventos conmemorativos. En la parte histórico-académica se expusieron las siguientes conferencias: Arnulfo R. Gómez, sentido y vigencia del antirreeleccionismo,a cargo de Doralicia Carmona Dávila, de la Universidad de Guanajuato; Arnulfo R. Gómez y su jornada en Veracruz de 1927 por parte de José Martín Blásquez Ojeda del Colegio de Veracruz y la Universidad Veracruzana y; El Gral. Miguel Alemán González y la sucesión presidencial de 1928, por Alejandro Carrillo Castro, director General de la Fundación Miguel Alemán, A.C.

Al lado del Gral. Arnulfo R. Gómez y los militares que a su lucha se sumaron, los veracruzanos celebran con orgullo a quienes encabezaron las fuerzas agraristas de la Batalla de Ayahualulco: el Gral. Silviano García Contreras, quien nació en un lugar del estado de Puebla en los límites con Veracruz y el Cap. Valerio Ruíz, originario de Ayahualulco, Ver. Los historiadores han recogido información suficiente sobre estos valientes revolucionarios que entregaron sus vidas en aras de un ideal por impedir la reelección en nuestro país. De esta manera, en las montañas de la región del Cofre de Perote tuvo lugar, en 1927, una batalla regional con impacto nacional.


Artículo publicado el 23 de junio en Diario de Xalapa. 

martes, 19 de mayo de 2015

Jáltipan y su gente.



Alumnos de quinto grado de la Escuela Primaria "Ángel Carrión y Carballo" de Jáltipan, Ver. 1973.



Por Lisardo Enríquez L. 

En su libro de memorias Confieso que he vivido, Pablo Neruda dice respecto a nuestra nación “...no hay en América, ni tal vez en el planeta, país de mayor profundidad humana que México y sus hombres”. Nuestra patria se ha considerado durante mucho tiempo el lugar donde se recibe a todo tipo de personas que vienen de visita o a residir en alguna ciudad o pueblo; por gusto, por necesidad o porque las condiciones ya no les permitían continuar en sus países. En casi todo el mundo se sabe de la hospitalidad mexicana. Entre los propios connacionales hay una tradición cultural de cooperación y ayuda, principalmente de origen indígena.

Pues bien, se puede hablar de la diferencia en la conducta según el clima y otros factores que hacen a las personas distintas entre unos pueblos y otros. Y eso es lo que nos ha tocado vivir a muchos cuando “cambiamos de ambiente”. En otro sentido, podemos ver en comunidades sumamente heterogéneas que el comportamiento tiende a ser diverso y en ocasiones adverso entre sus mismos integrantes y más todavía con los extraños.

Por eso hay que resaltar a los pueblos que tienen en su gente una forma de ser  cálida, abierta, alegre y amistosa, que por supuesto son muchos. En este texto me referiré a uno de ellos que es Jáltipan de Morelos, una pequeña ciudad del sur del estado que se localiza entre Acayucan y Minatitlán, en la cual tuve la suerte de iniciarme en el trato de su gente entre octubre y noviembre de 1971 y de manera más continua a partir de febrero de 1972, cuando llegué a trabajar como profesor de la escuela primaria urbana “Ángel Carrión y Carballo”, ubicada en la Colonia San Cristóbal.

La experiencia como maestro fue muy grata. Unos meses atendiendo pequeños de segundo grado, otro año escolar compartiendo con niños de quinto grado que en esos lugares son prácticamente unos jóvenes y, para terminar, el mismo grupo pero en sexto grado, por quienes retorné al finalizar el año escolar para ser padrino de la generación que egresaba de la educación primaria. Unas vivencias extraordinarias en esa comunidad escolar conjugando el conocimiento en el aula con prácticas de deporte, preparación de bailables y otros números para festivales, ensayos para desfiles, elaboración de trabajos manuales y trato personal con los alumnos-amigos.

En la comunidad, el contacto franco con jóvenes y adultos del pueblo y con los compañeros profesores. Con unos y otros, además, en actividades del Círculo Cultural Jáltipan; con los compañeros de la localidad y con los de la zona escolar a la que pertenecimos, en actividades sindicales del magisterio y en la difusión a través del periódico Liberación que dirigimos Enrique Jiménez Hernández, Agustín Morales y este columnista.

De Jáltipan es la gente que ofrece su casa y su corazón; la gente nativa y la que llegó de la parte oaxaqueña del Istmo, la cual se integró totalmente con los primeros para celebrar fiestas y momentos de pesar conjuntamente; apoyándose. Y de ahí son también familias con apellidos de origen francés, italiano,  inglés y  otros. De Jáltipan es un símbolo David Haro, compositor, guitarrista y cantante con una hermosa voz. David el de Ariles. Ahí tienen su raíz Los Cojolites, grupo de son  conocido más allá de nuestras fronteras. De ahí es Zenén Zeferino Huervo el promotor cultural, músico del folklor veracruzano, improvisador de versos en la tradición jarocha y de quien se publicó en fecha reciente el libro de cuentos para niños Zoóngoro bailongo. A Zenén lo conocí cuando él tendría 5 o 6 años de edad, en casa de mi amigo el luchador social Lucas Martínez Torres.


De Jáltipan es mi esposa Yolanda González Pérez, que me dio cuatro buenos hijos. Es ella la primera persona que lee estos artículos para darme su opinión con el propósito de corregirlos. Esa es Jáltipan de Morelos, la que tuvo un esplendor económico cuando se extraía el azufre y donde se selecciona la arena sílica para hacer el vidrio. De ahí es la chogosta, un barro con el que se hacen unas bolitas que se cuecen con calor lejano del fogón y después se comen. Por esa costumbre antigua a los jaltipanecos les dicen chogosteros.  
   


Alumnos de segundo grado de la Escuela Primaria "Ángel Carrión y Carballo" de Jáltipan, Ver., 1972.



Conferencia sobre "La Revolución Mexicana" sustentada por el maestro Víctor Raúl Domínguez, catedrático de la Escuela Normal Veracruzana, la cual fue organizada por el Círculo Cultural Jáltipan en el mes de noviembre de 1972. Realizada en el Foro de la Escuela Primaria "Rebeca Arias de López" de Jáltipan, Ver.

(Artículo publicado el 12 de mayo de 2015 en Diario de Xalapa)

jueves, 30 de abril de 2015

Huelga magisterial en 1971.

Por Lisardo Enríquez L.


Al momento de levantar la huelga el 17 de noviembre de 1971, a la entrada de la Escuela 
"Miguel Alemán" de Acayucan, Ver. (Archivo personal de Lisardo Enríquez L.)



Al comenzar la década de los setenta  del siglo anterior,  todavía el sistema estatal de educación en Veracruz era de mayor dimensión que el federal, porque esta entidad federativa era una de las que mayor participación local tenía en ese renglón. Además, en preescolar y primaria, por ejemplo, había una tradición pedagógica y administrativa que venía de los grandes años de la educación veracruzana, con maestros y funcionarios muy comprometidos con esa tarea esencial.

Aunque desde luego también había problemas y rezagos de distinto género. Algunos de éstos ocasionaron que entre los meses de octubre y noviembre de 1971, el Sindicato Estatal de Trabajadores al Servicio de la Educación (SETSE) llevara a cabo una huelga en las escuelas primarias de todo el estado. Obviamente esto surgió ante la falta de solución a peticiones hechas al gobierno estatal, para la mejoría salarial y de prestaciones a los maestros.

Plantear y realizar una huelga no era cuestión sencilla. Lo primero era demostrar que lo solicitado era completamente justo, que los propios profesores agremiados sintieran esta necesidad, y que los padres de familia comprendieran también las razones del magisterio. El otro problema era al interior de las escuelas, porque había otro sindicato fuerte, la Sección 56 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE),  que no se sumaba a esta decisión.

Los dirigentes estatales del SETSE de aquellos años, apoyados por todas las delegaciones de zona y por la base de sus agremiados, afrontaron esta situación y realizaron esa huelga que duró un mes. La experiencia de este movimiento fue muy rica, la relación entre profesores se hizo más cercana e intensa, con los padres de familia se obtuvieron compromisos recíprocos y se logró mayor interrelación. Y la huelga se ganó para beneficio de todos los profesores del sistema estatal.

En lo personal, la experiencia la viví en la Zona Escolar de Acayucan en el sur del estado, la cual abarcaba una buena cantidad de municipios: el propio Acayucan, Jáltipan, Texistepec, Soconusco, Oluta, San Juan Evangelista, Jesús Carranza y  Sayula. En asamblea celebrada en la Escuela Primaria “Miguel Alemán” de la Ciudad de Acayucan se eligió a los integrantes del Comité Delegacional de Huelga, que en su orden eran los siguientes: Presidente: Amadeo Pérez Quiroz; Secretario: Lizardo Enríquez Luna; Secretaria de Finanzas: María Antonieta Carrión Carrión y; delegado ante el Consejo Estatal: Lucas Martínez Torres.

La actividad durante ese mes fue ardua. Había trabajo día y noche. Era necesario recorrer escuelas por carretera, caminos de terracería, brechas y ríos. Estas últimas principalmente correspondientes a los municipios de Jáltipan, Texistepec y Jesús Carranza. La Escuela Primaria “Rebeca Arias de López” de la Ciudad de Jáltipan era el “cuartel general” de los huelguistas de la zona escolar. Ahí se atendían situaciones de organización, se recibían notificaciones sobre problemas que iban surgiendo y se hacían reuniones urgentes para resolverlos.

En todo era necesario actuar con rapidez para que nada entorpeciera el movimiento en proceso. Los compañeros respondieron con su decisión firme y con su participación entusiasta. Los padres de familia apoyaron mucho a los profesores. En esa zona escolar fue de especial importancia que se sumara un sindicato local: el Sindicato Independiente dirigido por Rubén Romo Romo y Clemente Suriano Mateo.


Hace mucha falta hacer o reactivar una memoria de estos hechos. En 1974, casi por los mismos meses, hubo una segunda huelga estatal promovida por la misma organización sindical. Tanto las formas organizativas como los resultados fueron similares. 



Asamblea delegacional informativa sobre los resultados de la huelga, el 17 de noviembre de 1971, en el interior de la Escuela "Miguel Alemán" de Acayucan, Ver. 
Archivo personal de Lisardo Enríquez L.


Artículo publicado el 29 de abril de 2015 en Diario de Xalapa.