martes, 16 de febrero de 2016


Armando Méndez de la Luz. 


Por Lisardo Enríquez L.

Nuestro país y nuestro estado han llegado a momentos que van más allá de lo crítico. Nunca como ahora estuvieron a la vista conductas de personajes en altos cargos políticos y empresariales que hacen lo que quieren sin que haya poder humano que los frene. Protestas van y protestas vienen por acciones arrogantes, equivocadas y sin la consulta a la ciudadanía y no pasa nada. Quienes sufren las consecuencias son los que se defienden y los que protestan. Y es ya muy largo el camino. No hay para cuando. Lo que hace falta es el cambio, pero como se dice, no para seguir igual, sino con personas y acciones que vuelvan los ojos a la población y hagan su trabajo con ella.

Para ser gobernador de Veracruz por los próximos dos años, Movimiento Ciudadano postula como su precandidato a Armando Méndez de la Luz, en quien concurren cualidades sobresalientes. Armando proviene de una familia humilde que se forjó en el trabajo. Su madre Doña Enedina fue una mujer esforzada, inteligente y de carácter y así levantó a sus hijos. Su padre Don Diego mantuvo durante años un expendio de café en el interior del Mercado Jáuregui, en el cual los hermanos, entre ellos Armando, participaron moliendo y vendiendo ese producto al público. Sus hermanos han sido también reconocidos y sobresalientes como estudiantes y como trabajadores: Antonio (+), Diego (+), Carlos, Fidel (+), Ricardo y Othón. Todos ellos, y sus hermanas Irene y María Luisa, se formaron en valores acendrados con sus padres.

Armando tiene un alto historial como estudiante, como maestro y como servidor público a través de muchos años. En todas las escuelas y en todos los lugares de desempeño laboral ha dejado huella de su paso con acciones y obras relevantes. Se trata de un hombre no sólo inteligente, sino además con una alta capacidad y visión para resolver problemas y necesidades. Entre los cargos públicos donde ha demostrado esa capacidad y esa visión están los siguientes: síndico y presidente municipal de Xalapa, secretario de desarrollo económico en el gobierno de Fernando Gutiérrez Barrios,  diputado local y senador de la república, por citar algunos de los más relevantes.

 Junto a su preparación académica y a su capacidad, está su honestidad y su moderación para actuar.  En el acto en el que se presentó públicamente como precandidato en la ciudad de Xalapa, el lunes 8 de este mes, dio un mensaje mesurado sobre sus aspiraciones para ser gobernador. Habló de los problemas de la población con cifras que laceran a los veracruzanos y dijo que son muchos los agravios. En ningún momento lanzó ataques para descalificar a alguien.

Armando estudió administración de empresas en la Universidad Veracruzana, sabe que esta institución de la alta cultura de los veracruzanos es indispensable y tiene que ser apoyada totalmente. Es ahí donde se forman los profesionales que provienen de las clases populares del estado, e incluso de otras entidades federativas. Hizo su posgrado en el Instituto Tecnológico de Monterrey y ha realizado diversos diplomados, actualizando siempre sus conocimientos. Es un lector de primera y un amante del diálogo.


En una ocasión fue representando al gobierno del estado de Veracruz a la Habana, Cuba, a una ceremonia presidida por el Comandante Fidel Castro Ruz. Tomó un lugar en las primeras filas del público y el Comandante dijo en el micrófono: “Que suba Armando”. Hoy, en las condiciones en las que se renovará el poder ejecutivo del estado de Veracruz, nosotros también pedimos que suba Armando, si queremos que haya cambios reales, sin revanchas y sin amenazas a nadie, haciendo solamente lo que debe hacerse aplicando la ley y  tomando en cuenta al pueblo, que no es poco.

Artículo publicado el 16 de febrero en Diario de Xalapa. 

lunes, 8 de febrero de 2016

Ya era hora, Los Cojolites en el teatro del estado.






Por Lisardo Enríquez L.

Así lo dijo Ricardo Perry Gullén, director general del Grupo de Son Jarocho Los Cojolites: “Ya era hora de que ustedes nos vieran aquí”, es decir, en la Sala Grande del Teatro del Estado que estuvo con lleno total este viernes 5 de febrero,no obstante el frío y la lluvia, en un evento programado para celebrar los 20 años de este perseverante grupo de la música tradicional, especialmente veracruzana de las tierras del sur. Este columnista no recuerda con exactitud cuántas veces se presentaron antes en Xalapa, pero hubo una muy importante hace unos años en el escenario de Los Lagos. Ahí también los vimos y los escuchamos.

Los Cojolites son parte de un proyecto más amplio que comenzó a mediados de la década de los noventa del siglo anterior con talleres sobre el rescate y difusión de las tradiciones comunitarias, particularmente en los municipios de Cosoleacaque y Jáltipan, de donde son originarios la mayoría de los participantes. Uno de esos talleres se creó para que niños y adolescentes aprendieran a bailar y tocar el son jarocho.En esos talleres se fueron formando, de quienes permanecieron y mejor aprendieron, Los Cojolites en su primer grupo. De los fundadores, quienes empezaron con el ímpetu infantil, adolescente y juvenil, aún permanecen Noé González Molina, director musical, requinto y voz; Benito Cortés Padua, jarana y voz y Nora Lara Gómez en el zapateado. Actualmente están bien integrados Joel Cruz Castellanos y Gonzalo Vega Hernández y quienes dan mayor sonido con bajo y percusiones.

De esa manera,en 1999 Los Cojolites quedan conformados como grupo de son jarocho listo para dar la batalla. Alcanzan una fuerte difusión y aceptación del público con su primer CDEl Conejo en 2001, en el cual además de ese Son orejón y liviano de El Conejo, no muy interpretado por otros grupos, incluyen otros dos temas que les dan identidad propia: La contradicción y Luna Negra. Pero además hacen una versión propia de El Colás, con un acento en su origen español y árabe.

Y no es sino hasta el año 2008 cuando llega su segundo CD titulado No tiene fin, que nos recuerda Son al son de César Portillo de la Luz cuando dice “el son que no tiene fin”. Luego, en el año 2011 viene su tercer CD Sembrando flores, el cual da título al tema por el que en este momento están nominados al premio Grammy. En 2014 producen su cuarto CD Zapateando, y en fechas recientes el quinto CD de Grupos Somos el Sur, en el que participan grupos descendientes de aquellos que fueron niños y adolescentes, los aprendices, y hoy son los maestros del son jarocho. Estos otros grupos de Somos el Sur dieron a conocer su calidad musical este viernes anterior y son los Grupos Pata de Vaca, Flor de Uvero y Jarocho Barrio, con excelentes interpretaciones para el público xalapeño. Por si algo faltara para redondear el espectáculo de los 20 años de Los Cojolites, trajeron como invitados a los integrantes del Grupo Alebrijes de Tuxtepec, Oax. Estos últimos, de una buena calidad interpretativa también, hicieron una bella versión de El Pájaro Carpintero.

Hubo buenos versos, alternancia en la ejecución de canciones e instrumentos, telares de cintura de la legendaria Cayita con sus aprendices, presentación de refajos con movimiento en el escenario y proyección de imágenes en la pantalla para ilustrar los temas de los sones. Ah, el público se integró en acompañamiento de palmas y cantando esos versos de Sembrando flores que dicen: “Mi mamá me dijo / que sembrara flores / que saliera al campo / a buscar amores”.


Ya para terminar el relato de esta maravillosa jornada hay que decir a los lectores que en Los Cojolites hay estilo propio en lo que es el Son Jarocho, arreglos musicales y canciones originales con letra y música de sus integrantes. Así es que ya era hora, que después de viajar a diversas partes de los Estados Unidos, a varios países de Europa, de participar con sus temas en películas y de ser nominados a premios en el extranjero, finalmente llegaran al foro principal del Teatro del Estado de la Ciudad de Xalapa, en su propia Entidad nativa.

Artículo publicado el 8 de febrero de 2016 en Diario de Xalapa

miércoles, 3 de febrero de 2016






Por Lisardo Enríquez L.

Para Elia y Roberto

En esa joya literaria llamada La tierra del faisán y del venado, Antonio Mediz Bolio escribió: “El indio del Mayab sabe que antes que él, mucho antes que él, otros hombres poblaron su tierra y la hicieron bella y poderosa...Eran hombres santos, llenos de sabiduría”. En la tradición milenaria de Yucatán hay misterio, como en muchas culturas antiguas del mundo. 

Iniciado este siglo, en el año 2001 para ser más exacto, Ernesto Pérez Moguel publicó su obra El último gran relato del Balam Nah, donde nos lleva por los senderos de los conocimientos ocultos de los mayas, enmarcados en el tiempo de la guerra que sostuvieron contra los descendientes de los conquistadores de estas tierras, es decir, desde 1847 a 1850, con una extensión que marca el epílogo hasta 1901.

Balam es el nombre del jaguar, felino muy apreciado por los mayas; esa misma palabra se traduce como hechicero. De acuerdo con los estudiosos,una interpretación sobre la palabra balam refiere un compuesto formado por el morfema “bal” que significa “esconder debajo o detrás de algo” y la partícula “am” que implica un sujeto o actor. Según esto, balam es “el que se esconde, el que se oculta, el misterioso”. Otra acepción dice que bal es del verbo esconder y laam un adjetivo que se traduce como “al instante”, “veloz”, “como de rayo”. Si a ello agregamos que nah es lugar o casa, tenemos que balamnah es “el lugar que desaparece al instante”. Y explicado más a nuestro sentido occidentalizado y profano es un lugar especial, sagrado, donde pobladores selectos van a prepararse en las ciencias y las artes del conocimiento, las cuales abarcan diversos campos.

Pérez Moguel presenta su relato, nombrado por él como el último del Balam Nah, completamente vinculado al desarrollo de la lucha que los diversos grupos mayas llevaron a cabo en contra de sus dominadores, descendientes de europeos principalmente. En esta guerra destacan muchos valerosos mayas, entre ellos Manuel Antonio Ay, Cecilio Chi, Jacinto Pat y muchos otros grandes guerreros que después de haber ocupado con sus huestes la mayor parte de las poblaciones es poco lo que pueden hacer cuando esos tres dirigentes mueren, por lo que finalmente sucumben y quedan nuevamente sojuzgados por sus adversarios colonizadores y por quienes han ido surgiendo como gobernantes de esta nación.
Alicia M. Barabas ha estudiado lo que se denomina movimientos sociorreligiosos en México.  

En su libro Utopías Indias dice respecto a este caso específico: “Los movimientos mesiánicos como la Guerra de Castas, y la totalidad de las rebeliones mayas ocurridas en siglos pasados, son respuestas religiosas y bélicas del grupo oprimido, que intentan a la vez oponerse a la realidad constituida y construir nuevas sociedades-con el auxilio de sus dioses-según modelos propios diferentes a los instaurados por el colonialismo”.

La diferencia con el relato de Pérez Moguel consiste en que éste sugiere la existencia y participación de una organización iniciática (el balamnah) que sostiene con sus principios y fuerza espiritual, no sólo religiosa, las causas e ideología de los guerreros mayas. De hecho, habla de personajes que son el eslabón entre el balamnah y los jefes mayas. Bien sabemos actualmente que hubo este tipo de organizaciones entre los aztecas y en el otro lado del mundo entre los egipcios, por citar dos casos.

Artículo publicado en Diario de Xalapa el miércoles 3 de febrero de 2016.

miércoles, 13 de enero de 2016

México florido y espinudo.



Por Lisardo Enríquez L.

El poeta chileno Pablo Neruda conoció muy bien a México y a los mexicanos. Sabía de una dualidad, de una manifestación de ser contradictoria de la vida pública de nuestro país. Como en otras palabras diría años después el escritor peruano Mario Vargas Llosa, Neruda expresó sin tapujos que “era la democracia más dictatorial que pueda concebirse”. El gran poeta americano llegó en 1940, recorrió la geografía mexicana y de todo ello, así como de la política, las artes y la cultura, dejó constancia de sus impresiones en una prosa que también está impregnada de poesía.

En 1974, un año después de su muerte, se publicaron sus memorias bajo el título de Confieso que he vivido. La obra está dividida en 12 capítulos, de los cuales el número 7 se refiere a México precisamente con el nombre que lleva este artículo. Jorge    Edwards nos dice en el prólogo que ha leído este libro muchas veces y que cada lectura ha sido un redescubrimiento, “una experiencia literaria única y a la vez personal, un proceso inevitable de revisión y de introspección”.

En lo que se refiere al México florido y espinudo, Neruda nos habla con esas palabras que a él le brotaban desde su sensibilidad sobre todo lo que vivió, intensamente, al recorrer lugares nuestros con naturaleza e historia y al tratar a toda clase de personas y grupos, cual si fuera el poeta-psicólogo. Hay frases que desde la primera vez que leí estas memorias me impactaron por su apreciación. Él dijo por ejemplo: “México está en los mercados”. En otra ocasión me referí a su opinión respecto al ser de la gente de aquí. Decía: “Y no hay en América, ni tal vez en el planeta, país de mayor profundidad humana que México y sus hombres”.

Neruda era de ideas socialistas. Tal vez por ello y por la grandeza de la obra pictórica que admiraba en el muralismo mexicano, fue amigo de Diego Rivera y de David Alfaro Siqueiros. Del primero cuenta las conversaciones fantásticas que el pintor hacía sentir como realidad,  las cuales muchas veces eran sólo formas divertidas con sus interlocutores. Con Siqueiros se puede sentir su solidaridad cuando lo visitaba en la cárcel donde estaba por razones políticas, de la manera en que lograba que saliera por horas junto con el director del penal para que los tres fueran por ahí a pasar momentos gratos, hasta que logró su libertad con asilo en el país del cobre, la nación del poeta.

El andar a través de la inmensa variedad de estas tierras lo cita también de una manera que nos lleva en su viaje con él. Dice “Vagué por México, corrí por todas sus costas, sus altas costas acantiladas, incendiadas por un perpetuo relámpago fosfórico”. Ese es el Neruda que estuvo en este país, donde fue ampliamente reconocido. A México le cantó en sus héroes. A Cuauhtémoc, a Juárez, a Zapata y a ese héroe español-mexicano que fue Francisco Javier Mina.


Neruda fue uno de los grandes poetas del mar, de la historia y geografía americanas y del amor. Uno de los amores fundamentales de su vida fue Matilde Urrutia, la que vivió a su lado, a la que dedicó poemas y más poemas, entre ellos el libro completo de Cien sonetos de amor. A Matilde Urrutia, dice Edwards, le dictó las páginas de Confieso que he vivido “mientras estaba en cama en su dormitorio de Isla Negra y miraba la playa y el mar”.


(Artículo publicado el 28 de diciembre de 2015, en Diario de Xalapa.) 

Estigmatización del magisterio.


Por Lisardo Enríquez L.

Integrantes del Consejo Mexicano de Investigación Educativa, A.C., así como participantes en el Congreso Nacional de Investigación Educativa celebrado en la capital del estado de Chihuahua durante la tercera semana del mes de noviembre de este año, hicieron público su rechazo a la llamada reforma educativa, considerando que surge de la estigmatización del magisterio. Entre los directivos del Consejo se encuentran investigadores reconocidos nacional e internacionalmente como María de Ibarrola y Eduardo Weiss del Centro de Investigaciones y Estudios Avanzados del I.P.N., Ángel Díaz Barriga e Imanol Ordorika de la Universidad Nacional Autónoma de México y Manuel Gil Antón de El Colegio de México. Todos ellos con obra escrita sobre temas y problemas educativos.

En un escrito señalaron que a los maestros “se les concibe como objetos y no como sujetos actores imprescindibles en la transformación requerida. La reforma se ha fincado en la estigmatización del magisterio. Con ello, no sólo se perdió al actor principal de cambio en los procesos educativos, sino que se le desautorizó socialmente y se le condujo a una situación límite: someterse o perder el empleo”. Las modificaciones se emprendieron sin la consulta y sin la participación de los maestros. Otro connotado investigador, Carlos Muñoz Izquierdo, expresó: “Toda reforma tiene que pasar necesariamente por los profesores; ellos son el vehículo”.

En el propio campo político, el Senador Manuel Bartlet Díaz, quien desempeñó el cargo de Secretario de Educación Pública de diciembre de1988 a enero de 1992, expresó en la tribuna del senado respecto a lo que llaman reforma educativa: “Esta reforma es falsa, es demagogia, es populismo. Le dijo al Secretario Nuño en su comparecencia: “La reforma educativa, señor secretario, es una mentira. No hay reforma educativa, lo que hay es una imposición de los organismos privatizadores internacionales”.

Pienso que valen por su peso otras transcripciones, porque no se trata sólo de la intromisión de organismos internacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE, dirigida actualmente por un lacayo mexicano), el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), sino de grupos nacionales a los que se ha dado la cuchara grande para que se sirvan. Dice el periodista Manuel Pérez Rocha al respecto: “Una élite, enriquecida de manera escandalosa con injustos privilegios y relaciones corruptas, controla hace tiempo la marcha del país. Ahora ha asumido incluso el control de la educación pública...Organizados en instancias como la Coparmex, el Consejo Coordinador Empresarial y el Consejo de Hombres de Negocios, los dueños de México han decidido tener el control total de la sociedad, exigen el sometimiento de los indóciles y mandan ya en la educación pública por medio de Mexicanos Primero, su brazo operativo...”


Las reformas de la actual administración, entre ellas la llamada educativa, se aprobaron con un congreso blindado y bañado en dinero. Y ahora la aplicación de lo que se llama evaluación docente, también se ha realizado con las estrategias de un secretario que habla de fuerzas policiacas, no de mejoramiento de la educación. Están dejando una pésima imagen de lo que en otro tiempo fue nuestro país. Muchos “servidores públicos” actuales salen a decir cosas que ofenden completamente la inteligencia hasta del menos letrado. Y ellos sí, se siguen bañando en dinero mientras al pueblo le levantan la canasta. Tal vez el único mérito que tengan sea “su gran amor a México”.

(Artículo publicado en 22 de diciembre de 2015 en Diario de Xalapa)

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Tlalxiktli, ombligo de la tierra.


Por Lisardo Enríquez L.

Herman Bellinghausen, periodista y director del suplemento literario nacional semanal Hojarasca, dijo que “...el canto de Hernández Ramírez nos da lo que la poesía, y sólo ella, nos puede dar, la certidumbre de una consumación”.  Lo anterior ocurrió el lunes 30 de noviembre en la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, durante la presentación de la obra poética Tlalxiktli, Ombligo de la tierra, cuyo autor es el maestro y poeta originario de la Huasteca Veracruzana Juan Hernández Ramírez.

En otro sentido, este nuevo libro viene a ser también la consumación del escritor, porque en pocos años ha creado una obra poética muy completa dentro del rescate de una visión cultural del México originario, con elementos propios del mundo actual y de orientaciones personales del poeta. El mismo Bellinghausen define este poemario como “...un libro mayor de la poesía amorosa y erótica”.

En el mismo escenario de la presentación de Tlalxiktli, Ombligo de la tierra, el escritor Natalio Hernández, también de la Huasteca Veracruzana radicado en la Ciudad de México, se refirió a dos aspectos que es importante destacar. Habló de la personalidad del poeta Juan Hernández, del cual mencionó es un hombre humilde y generoso. El otro aspecto es en relación a la obra de la que expresó “Es un canto de amor a la mujer que trasciende de lo profano a lo sagrado, a lo profundo, a lo místico”.

En ambas cuestiones hay mucha razón. Ese es el poeta de Tlalxiktli, el que ha sido y sigue siendo un hombre sencillo que no presume de su talento, y desprendido sobre todo de lo que sabe. Y la poesía de Ombligo de la tierra va efectivamente de lo mundano a lo sublime. Conviene dar algunos versos del primer poema: “Venerable mujer / Eres el instante de nuestra mirada / porque eres el ombligo / que nos une al mundo. / Eres el cordón umbilical que nos funde / y nos amarra a la vida...Venerable mujer, / eres el monte sagrado. La unión / con los dioses. Diálogo entre / el viento y el fuego sagrados”.

Este poemario bilingüe náhuatl-español consta de dos partes: la primera incluye 31 poemas y son los cantos fundamentales a la mujer origen de la vida, encarnada en una sensualidad que se vincula a la espiritualidad y a los elementos de la naturaleza. La segunda parte, con el título general de Tlen mestli xiuimej, Hojas de luna, contiene 19 poemas referidos a la concepción del calendario náhuatl, en el cual el año tiene 18 meses de 20 días cada uno, más 5 días llamados nefastos o de esparcimiento. El último poema es de 5 versos que corresponden a los días nefastos y los poemas anteriores corresponden a cada uno de los meses. 

La publicación de Tlalxiktli, Ombligo de la tierra, hay que reconocérsela al Instituto Veracruzano de la Cultura (IVEC) en esta primera edición bilingüe del otoño de 2015 en la Colección Voladores, que da a los lectores una obra bien cuidada, con una bonita cubierta color blanco. Un libro bien diseñado y terminado. El autor anunció el 29 de septiembre en una sesión de lectura de sus poemas que este libro estaría listo en los primeros días del mes de diciembre, y lo que se advierte es que la Institución editora cumplió cabalmente con el plan propuesto.


De manera que tenemos ahora una obra bellamente escrita y editada. De la FIL de Guadalajara habrá de pasar a divulgarse en nuevas presentaciones en nuestra entidad federativa, y seguramente en otras latitudes.

Artículo publicado el 7 de diciembre en Diario de Xalapa. 

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Veracruz, tierra de cañaverales.




Por Lisardo Enríquez L.

A los protagonistas del movimiento cañero de 2013 y a los maestros del MMPV Y la CNTE-Veracruz

Con una edición del Instituto Nacional de Antropología e Historia, Centro INAH Veracruz, empieza a circular entre investigadores y lectores el libro Veracruz, tierra de cañaverales, Grupos sociales, Conflictos y dinámicas de expansión, el cual tuvo una primera presentación el miércoles 25 de noviembre en las regias instalaciones de la USBI (Unidad de Servicios Bibliotecarios de la Universidad Veracruzana), en esta Ciudad de Xalapa.

Los presentadores fueron Rina Ortiz Peralta del propio Centro INAH Veracruz y Horacio Guadarrama Olivera del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Veracruzana, quienes comentaron aspectos relevantes acerca de este libro. Guadarrama expresó que el tema de la caña es dulce pero muchas veces amargo; que es complejo pero fascinante. Al final hicieron uso de la palabra los coordinadores de la obra Luis A. Montero García y Virginie Thiébaut. El primero dijo, entre otras cosas, que de 2010 a la fecha se han cerrado 4 ingenios azucareros en el estado.

Lo cierto es que está a disposición del público interesado un texto bien logrado que constituye una extensión y profundización sobre la investigación histórica, antropológica y hasta sociológica sobre el tema del cultivo e industrialización de la caña, así como de la problemática que enfrenta incluyendo la situación de los trabajadores y las alternativas para su continuidad como proceso industrial. Está integrado por 7 trabajos de investigación.

En Paisajes cañeros de Lerdo de Tejada, Veracruz. Estrategias productivas y consecuencias territoriales, por ejemplo, Virginie Thiébaut nos hace ver que el sector cañero ha tenido crisis sucesivas ocasionadas, entre otros, por cuatro factores principales que son: la disminución en la rentabilidad del cultivo; la sobreproducción; las exportaciones a bajo precio y; el rezago tecnológico de la industria. En este estudio también nos acercamos a ver que de 1940 a 1988 el sector cañero fue apoyado y medianamente protegido por el Estado, pero que dio un cambio a partir de entonces con la privatización de las agroindustrias, la desaparición de la paraestatal Azúcar S.A. en 1992 y la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio en 1994.

El lector encontrará en este libro otros productos de investigación bien documentados, amenos e indispensables como los siguientes: Calidad y oficio: Los pardos, mulatos y morenos en los ingenios azucareros de Coatepec, Veracruz, Siglo XVIII de Citlalli Domínguez Domínguez; Azúcar, panela y aguardiente en Veracruz (1800-1850), así como San Antonio: historia familiar de un ingenio tlacotalpeño (1870-1938) ambos de Luis A. Montero García; Sector primario, sistemas de actividad y caña de azúcar en Veracruz de Rafael Palma Grayeb; La Coalición Nacional de Sindicatos Azucareros Independientes: una experiencia difícil en el camino de la autonomía sindical, escrito por Ángeles González Hernández y Manuel Reyna Muñoz y; Sostenibilidad de bio-refinerías de caña de azúcar en Veracruz, México, una propuesta de Noé Aguilar Rivera.


 Veracruz, tierra de cañaverales, es un libro en el que hay material suficiente para informarse, recrearse y pensar en el futuro. El investigador Horacio Crespo habla en el prólogo de la valía de este esfuerzo coordinado, dice que esta obra: “. . . muestra desde estudios con eje regional la vitalidad de un campo de investigación en México, capaz de renovarse en temáticas y en nombres, en una excelente exhibición de calidad del oficio de historiador”.  

Artículo publicado el 30 de noviembre en Diario de Xalapa.