miércoles, 13 de enero de 2016

México florido y espinudo.



Por Lisardo Enríquez L.

El poeta chileno Pablo Neruda conoció muy bien a México y a los mexicanos. Sabía de una dualidad, de una manifestación de ser contradictoria de la vida pública de nuestro país. Como en otras palabras diría años después el escritor peruano Mario Vargas Llosa, Neruda expresó sin tapujos que “era la democracia más dictatorial que pueda concebirse”. El gran poeta americano llegó en 1940, recorrió la geografía mexicana y de todo ello, así como de la política, las artes y la cultura, dejó constancia de sus impresiones en una prosa que también está impregnada de poesía.

En 1974, un año después de su muerte, se publicaron sus memorias bajo el título de Confieso que he vivido. La obra está dividida en 12 capítulos, de los cuales el número 7 se refiere a México precisamente con el nombre que lleva este artículo. Jorge    Edwards nos dice en el prólogo que ha leído este libro muchas veces y que cada lectura ha sido un redescubrimiento, “una experiencia literaria única y a la vez personal, un proceso inevitable de revisión y de introspección”.

En lo que se refiere al México florido y espinudo, Neruda nos habla con esas palabras que a él le brotaban desde su sensibilidad sobre todo lo que vivió, intensamente, al recorrer lugares nuestros con naturaleza e historia y al tratar a toda clase de personas y grupos, cual si fuera el poeta-psicólogo. Hay frases que desde la primera vez que leí estas memorias me impactaron por su apreciación. Él dijo por ejemplo: “México está en los mercados”. En otra ocasión me referí a su opinión respecto al ser de la gente de aquí. Decía: “Y no hay en América, ni tal vez en el planeta, país de mayor profundidad humana que México y sus hombres”.

Neruda era de ideas socialistas. Tal vez por ello y por la grandeza de la obra pictórica que admiraba en el muralismo mexicano, fue amigo de Diego Rivera y de David Alfaro Siqueiros. Del primero cuenta las conversaciones fantásticas que el pintor hacía sentir como realidad,  las cuales muchas veces eran sólo formas divertidas con sus interlocutores. Con Siqueiros se puede sentir su solidaridad cuando lo visitaba en la cárcel donde estaba por razones políticas, de la manera en que lograba que saliera por horas junto con el director del penal para que los tres fueran por ahí a pasar momentos gratos, hasta que logró su libertad con asilo en el país del cobre, la nación del poeta.

El andar a través de la inmensa variedad de estas tierras lo cita también de una manera que nos lleva en su viaje con él. Dice “Vagué por México, corrí por todas sus costas, sus altas costas acantiladas, incendiadas por un perpetuo relámpago fosfórico”. Ese es el Neruda que estuvo en este país, donde fue ampliamente reconocido. A México le cantó en sus héroes. A Cuauhtémoc, a Juárez, a Zapata y a ese héroe español-mexicano que fue Francisco Javier Mina.


Neruda fue uno de los grandes poetas del mar, de la historia y geografía americanas y del amor. Uno de los amores fundamentales de su vida fue Matilde Urrutia, la que vivió a su lado, a la que dedicó poemas y más poemas, entre ellos el libro completo de Cien sonetos de amor. A Matilde Urrutia, dice Edwards, le dictó las páginas de Confieso que he vivido “mientras estaba en cama en su dormitorio de Isla Negra y miraba la playa y el mar”.


(Artículo publicado el 28 de diciembre de 2015, en Diario de Xalapa.) 

Estigmatización del magisterio.


Por Lisardo Enríquez L.

Integrantes del Consejo Mexicano de Investigación Educativa, A.C., así como participantes en el Congreso Nacional de Investigación Educativa celebrado en la capital del estado de Chihuahua durante la tercera semana del mes de noviembre de este año, hicieron público su rechazo a la llamada reforma educativa, considerando que surge de la estigmatización del magisterio. Entre los directivos del Consejo se encuentran investigadores reconocidos nacional e internacionalmente como María de Ibarrola y Eduardo Weiss del Centro de Investigaciones y Estudios Avanzados del I.P.N., Ángel Díaz Barriga e Imanol Ordorika de la Universidad Nacional Autónoma de México y Manuel Gil Antón de El Colegio de México. Todos ellos con obra escrita sobre temas y problemas educativos.

En un escrito señalaron que a los maestros “se les concibe como objetos y no como sujetos actores imprescindibles en la transformación requerida. La reforma se ha fincado en la estigmatización del magisterio. Con ello, no sólo se perdió al actor principal de cambio en los procesos educativos, sino que se le desautorizó socialmente y se le condujo a una situación límite: someterse o perder el empleo”. Las modificaciones se emprendieron sin la consulta y sin la participación de los maestros. Otro connotado investigador, Carlos Muñoz Izquierdo, expresó: “Toda reforma tiene que pasar necesariamente por los profesores; ellos son el vehículo”.

En el propio campo político, el Senador Manuel Bartlet Díaz, quien desempeñó el cargo de Secretario de Educación Pública de diciembre de1988 a enero de 1992, expresó en la tribuna del senado respecto a lo que llaman reforma educativa: “Esta reforma es falsa, es demagogia, es populismo. Le dijo al Secretario Nuño en su comparecencia: “La reforma educativa, señor secretario, es una mentira. No hay reforma educativa, lo que hay es una imposición de los organismos privatizadores internacionales”.

Pienso que valen por su peso otras transcripciones, porque no se trata sólo de la intromisión de organismos internacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE, dirigida actualmente por un lacayo mexicano), el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), sino de grupos nacionales a los que se ha dado la cuchara grande para que se sirvan. Dice el periodista Manuel Pérez Rocha al respecto: “Una élite, enriquecida de manera escandalosa con injustos privilegios y relaciones corruptas, controla hace tiempo la marcha del país. Ahora ha asumido incluso el control de la educación pública...Organizados en instancias como la Coparmex, el Consejo Coordinador Empresarial y el Consejo de Hombres de Negocios, los dueños de México han decidido tener el control total de la sociedad, exigen el sometimiento de los indóciles y mandan ya en la educación pública por medio de Mexicanos Primero, su brazo operativo...”


Las reformas de la actual administración, entre ellas la llamada educativa, se aprobaron con un congreso blindado y bañado en dinero. Y ahora la aplicación de lo que se llama evaluación docente, también se ha realizado con las estrategias de un secretario que habla de fuerzas policiacas, no de mejoramiento de la educación. Están dejando una pésima imagen de lo que en otro tiempo fue nuestro país. Muchos “servidores públicos” actuales salen a decir cosas que ofenden completamente la inteligencia hasta del menos letrado. Y ellos sí, se siguen bañando en dinero mientras al pueblo le levantan la canasta. Tal vez el único mérito que tengan sea “su gran amor a México”.

(Artículo publicado en 22 de diciembre de 2015 en Diario de Xalapa)

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Tlalxiktli, ombligo de la tierra.


Por Lisardo Enríquez L.

Herman Bellinghausen, periodista y director del suplemento literario nacional semanal Hojarasca, dijo que “...el canto de Hernández Ramírez nos da lo que la poesía, y sólo ella, nos puede dar, la certidumbre de una consumación”.  Lo anterior ocurrió el lunes 30 de noviembre en la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, durante la presentación de la obra poética Tlalxiktli, Ombligo de la tierra, cuyo autor es el maestro y poeta originario de la Huasteca Veracruzana Juan Hernández Ramírez.

En otro sentido, este nuevo libro viene a ser también la consumación del escritor, porque en pocos años ha creado una obra poética muy completa dentro del rescate de una visión cultural del México originario, con elementos propios del mundo actual y de orientaciones personales del poeta. El mismo Bellinghausen define este poemario como “...un libro mayor de la poesía amorosa y erótica”.

En el mismo escenario de la presentación de Tlalxiktli, Ombligo de la tierra, el escritor Natalio Hernández, también de la Huasteca Veracruzana radicado en la Ciudad de México, se refirió a dos aspectos que es importante destacar. Habló de la personalidad del poeta Juan Hernández, del cual mencionó es un hombre humilde y generoso. El otro aspecto es en relación a la obra de la que expresó “Es un canto de amor a la mujer que trasciende de lo profano a lo sagrado, a lo profundo, a lo místico”.

En ambas cuestiones hay mucha razón. Ese es el poeta de Tlalxiktli, el que ha sido y sigue siendo un hombre sencillo que no presume de su talento, y desprendido sobre todo de lo que sabe. Y la poesía de Ombligo de la tierra va efectivamente de lo mundano a lo sublime. Conviene dar algunos versos del primer poema: “Venerable mujer / Eres el instante de nuestra mirada / porque eres el ombligo / que nos une al mundo. / Eres el cordón umbilical que nos funde / y nos amarra a la vida...Venerable mujer, / eres el monte sagrado. La unión / con los dioses. Diálogo entre / el viento y el fuego sagrados”.

Este poemario bilingüe náhuatl-español consta de dos partes: la primera incluye 31 poemas y son los cantos fundamentales a la mujer origen de la vida, encarnada en una sensualidad que se vincula a la espiritualidad y a los elementos de la naturaleza. La segunda parte, con el título general de Tlen mestli xiuimej, Hojas de luna, contiene 19 poemas referidos a la concepción del calendario náhuatl, en el cual el año tiene 18 meses de 20 días cada uno, más 5 días llamados nefastos o de esparcimiento. El último poema es de 5 versos que corresponden a los días nefastos y los poemas anteriores corresponden a cada uno de los meses. 

La publicación de Tlalxiktli, Ombligo de la tierra, hay que reconocérsela al Instituto Veracruzano de la Cultura (IVEC) en esta primera edición bilingüe del otoño de 2015 en la Colección Voladores, que da a los lectores una obra bien cuidada, con una bonita cubierta color blanco. Un libro bien diseñado y terminado. El autor anunció el 29 de septiembre en una sesión de lectura de sus poemas que este libro estaría listo en los primeros días del mes de diciembre, y lo que se advierte es que la Institución editora cumplió cabalmente con el plan propuesto.


De manera que tenemos ahora una obra bellamente escrita y editada. De la FIL de Guadalajara habrá de pasar a divulgarse en nuevas presentaciones en nuestra entidad federativa, y seguramente en otras latitudes.

Artículo publicado el 7 de diciembre en Diario de Xalapa. 

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Veracruz, tierra de cañaverales.




Por Lisardo Enríquez L.

A los protagonistas del movimiento cañero de 2013 y a los maestros del MMPV Y la CNTE-Veracruz

Con una edición del Instituto Nacional de Antropología e Historia, Centro INAH Veracruz, empieza a circular entre investigadores y lectores el libro Veracruz, tierra de cañaverales, Grupos sociales, Conflictos y dinámicas de expansión, el cual tuvo una primera presentación el miércoles 25 de noviembre en las regias instalaciones de la USBI (Unidad de Servicios Bibliotecarios de la Universidad Veracruzana), en esta Ciudad de Xalapa.

Los presentadores fueron Rina Ortiz Peralta del propio Centro INAH Veracruz y Horacio Guadarrama Olivera del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Veracruzana, quienes comentaron aspectos relevantes acerca de este libro. Guadarrama expresó que el tema de la caña es dulce pero muchas veces amargo; que es complejo pero fascinante. Al final hicieron uso de la palabra los coordinadores de la obra Luis A. Montero García y Virginie Thiébaut. El primero dijo, entre otras cosas, que de 2010 a la fecha se han cerrado 4 ingenios azucareros en el estado.

Lo cierto es que está a disposición del público interesado un texto bien logrado que constituye una extensión y profundización sobre la investigación histórica, antropológica y hasta sociológica sobre el tema del cultivo e industrialización de la caña, así como de la problemática que enfrenta incluyendo la situación de los trabajadores y las alternativas para su continuidad como proceso industrial. Está integrado por 7 trabajos de investigación.

En Paisajes cañeros de Lerdo de Tejada, Veracruz. Estrategias productivas y consecuencias territoriales, por ejemplo, Virginie Thiébaut nos hace ver que el sector cañero ha tenido crisis sucesivas ocasionadas, entre otros, por cuatro factores principales que son: la disminución en la rentabilidad del cultivo; la sobreproducción; las exportaciones a bajo precio y; el rezago tecnológico de la industria. En este estudio también nos acercamos a ver que de 1940 a 1988 el sector cañero fue apoyado y medianamente protegido por el Estado, pero que dio un cambio a partir de entonces con la privatización de las agroindustrias, la desaparición de la paraestatal Azúcar S.A. en 1992 y la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio en 1994.

El lector encontrará en este libro otros productos de investigación bien documentados, amenos e indispensables como los siguientes: Calidad y oficio: Los pardos, mulatos y morenos en los ingenios azucareros de Coatepec, Veracruz, Siglo XVIII de Citlalli Domínguez Domínguez; Azúcar, panela y aguardiente en Veracruz (1800-1850), así como San Antonio: historia familiar de un ingenio tlacotalpeño (1870-1938) ambos de Luis A. Montero García; Sector primario, sistemas de actividad y caña de azúcar en Veracruz de Rafael Palma Grayeb; La Coalición Nacional de Sindicatos Azucareros Independientes: una experiencia difícil en el camino de la autonomía sindical, escrito por Ángeles González Hernández y Manuel Reyna Muñoz y; Sostenibilidad de bio-refinerías de caña de azúcar en Veracruz, México, una propuesta de Noé Aguilar Rivera.


 Veracruz, tierra de cañaverales, es un libro en el que hay material suficiente para informarse, recrearse y pensar en el futuro. El investigador Horacio Crespo habla en el prólogo de la valía de este esfuerzo coordinado, dice que esta obra: “. . . muestra desde estudios con eje regional la vitalidad de un campo de investigación en México, capaz de renovarse en temáticas y en nombres, en una excelente exhibición de calidad del oficio de historiador”.  

Artículo publicado el 30 de noviembre en Diario de Xalapa. 

domingo, 22 de noviembre de 2015

La personalidad de Torres Bodet en los cambios de política.





Por Lisardo Enriquez L.
Al maestro Elly Marby Yerves Ceballos
Inspirador de este artículo.

La situación por la que atravesaba el mundo durante la Segunda Guerra Mundial, la cual generó un reacomodo de fuerzas en las cuales los Estados Unidos resultaron fortalecidos, aunada a presiones internas y externas para que en México se modificara la orientación política de los gobiernos que habían emanado de la revolución, especialmente de los que radicalizaron los aspectos agrarios y educativos, propiciaron que a partir de 1940 nuestro país diera un vuelco y reorientara el rumbo hacia una política de “unidad nacional” y “conciliación”.

Efectivamente, se sabe que el candidato del Gral. Lázaro Cárdenas para que lo sucediera en la presidencia era el Gral. Francisco J. Mújica, pero dadas las condiciones descritas se tuvo que optar por una persona moderada y ese fue el Gral. Manuel Ávila Camacho. Así es como en esta coyuntura que cambió completamente las directrices del movimiento social de la revolución, se pasa a una etapa en la que van a tener mayor preponderancia la industrialización del país y el desarrollo económico basado más en la inversión extranjera y la iniciativa privada, trayendo ambos como consecuencia un fuerte crecimiento urbano de la población.

Para el caso de la educación se encuentra a la persona adecuada que llena plenamente esta necesidad. Se trata de Jaime Torres Bodet, un literato, intelectual, hombre inteligente y laborioso que comprende bien el momento y despliega una labor intensa al frente de la Secretaría de Educación Pública, dependencia clave en la cual pocos han realizado bien el trabajo que se requiere. Torres Bodet ha sido de los mejores en ese cargo. El papel de este hombre de letras desdice la afirmación que Jorge Castañeda hace en entrevista con Fernando Botero cuando dice: “Los intelectuales siempre tenemos el problema de tener ideas que son irrealizables”.

Torres Bodet tuvo ideas, las puso en práctica y le funcionaron. Es decir, las acciones realizadas en los dos momentos en que estuvo encargado de la educación nacional no fueron ni improvisaciones ni hechos derivados de un practicismo de burócrata. Sus acciones estuvieron basadas en ideas, en un pensamiento claro que acomodó a lo que eran las necesidades del país en esos tiempos y que respondían también a los propósitos de los regímenes de gobierno a los que sirvió.

Veía a la educación como un desarrollo amplio de la personalidad de cada individuo, en lo cual la sociedad entera tenía la mayor responsabilidad. Decía: “Ningún maestro, ninguna escuela, educan más que la vida misma”. También decía: “De todas las demagogias la que más me repugnaría encomiar ahora sería la que consiste en exagerar el poder de transformación que la escuela tiene, y en pretender descargar arbitrariamente sobre el maestro una responsabilidad que, por igual, nos incumbe a todos”. Ideas fundamentales que actualmente muchos desconocen porque están más “metidos” en sus intereses  personales y de grupo que en los de la nación.


Torres Bodet no sólo tuvo ideas, y muy claras, sino que supo conjuntar a las personas adecuadas, motivarlas para hacer un trabajo en el que él mismo estuvo todo el tiempo al frente explicando qué es lo que el país necesitaba en esos momentos. Vasconcelos, Bassols y Torres Bodet son los titulares de la SEP que estuvieron a la altura de su responsabilidad, buscando el engrandecimiento de la nación en la educación y la cultura. Torres Bodet fue el inspirador del Artículo 3º. Constitucional reformado en 1946, que estuvo intacto y vigente durante más de treinta años y al cual se han hecho modificaciones en los gobiernos neoliberales.


Artículo publicado el 18 de noviembre en Diario de Xalapa. 

martes, 10 de noviembre de 2015

Torres Bodet y la educación pública.




Por Lisardo Enríquez L.

La formación intelectual y el talento de Jaime Torres Bodet le permitieron dejar amplias muestras de su trabajo. Escribió novelas, poesía y crítica literaria y fue integrante del Grupo Contemporáneos. También escribió memorias, mensajes y discursos, producto de una intensa actividad en la vida pública. Es a esta parte de su existencia a la que se refiere el presente artículo, particularmente a sus aportaciones a la educación.

En el servicio público propiamente se inicia como secretario particular del Lic. José Vasconcelos cuando es rector de la Universidad Nacional de México. Poco después, cuando Vasconcelos va a dirigir la Secretaría de Educación Pública, lo nombra director del departamento de bibliotecas. En este puesto colaboró en la publicación de revistas educativas y en la preparación de las extraordinarias Lecturas Clásicas para Niños que han tenido reediciones facsimilares.

Desempeñó en 2 ocasiones el cargo de Secretario de Educación Pública. De 1943 a 1946 durante el sexenio del Gral. Manuel Ávila Camacho y de 1958 a 1964 en el gobierno del presidente Adolfo López Mateos. En su primera oportunidad se enfrentó a lo que estaba ocurriendo con la Segunda Guerra Mundial. Ante ello señaló que la educación tendría que ser una doctrina para la paz, la democracia y la justicia.

Por iniciativa de Torres Bodet como secretario de educación se promulgó la Ley de Emergencia de la Campaña Nacional contra el Analfabetismo en el mes de agosto de 1944. Según las estadísticas de 1940, había 47.88 por ciento de personas en analfabetismo total en el país. También por su iniciativa se dio un nuevo impulso a las Misiones Culturales dándoles a partir de entonces la función de promover el desarrollo de la comunidad rural. Otro de sus aciertos fue crear el Instituto Federal de Capacitación del Magisterio en 1945, que ofrecía cursos por correspondencia a los profesores. De igual manera propició la realización del Primer Congreso de Educación Normal. En los 3 años que permaneció en el cargo se editaron 232 títulos de la Biblioteca Enciclopédica Popular. En la parte general de su propuesta pedagógica integró la Comisión Revisora y Coordinadora de los Planes Educativos y Textos Escolares.

 La segunda ocasión en que asumió la titularidad de la Secretaría de Educación Pública, de 1958 a 1964, se considera como el primer momento que en nuestro país se hace planificación educativa a través del Plan Nacional para la Expansión y el Mejoramiento de la Educación Primaria, más conocido como Plan de Once Años, que se puso en marcha con el propósito de cubrir el rezago educativo y la deserción escolar, que ya eran alarmantes y requerían una solución.

La parte pedagógica se encargó al Consejo Nacional Técnico de la Educación. En el Número 4 de la Revista Educación, editada por dicho Consejo,   correspondiente al mes de junio de 1960, se publicaron los Planes y Programas reformados para educación Preescolar y Primaria, así como los adelantos para los casos de la educación secundaria y normal que pronto entraron en vigencia en las escuelas públicas del país.

La otra acción, histórica por cierto, fue la implementación de los Libros de Texto Gratuitos que causaron una gran polémica al principio, más por intereses económicos y religiosos que por su contenido. La Comisión Nacional para este propósito fue presidida por el escritor Martín Luis Guzmán. Los primeros libros se presentaron en el mes de febrero de 1960. La idea de fondo que en Torres Bodet dio origen a todo esto fue la de hacer una realidad la educación gratuita y obligatoria.


Artículo publicado el 9 de noviembre en Diario de Xalapa. 

domingo, 1 de noviembre de 2015

Sorgo Rojo.




Por Lisardo Enríquez L.

Dos palabras sonoras con una profunda raíz: Sorgo Rojo, son el medio y la fuerza que enlaza una historia en la novela que lleva ese nombre, la cual se desarrolla en las llanuras de China, en el bajo río Amarillo que alguna vez identificamos en un mapa de Asía. Se trata de una zona rural llamada Gaomi Noreste, de donde es originario el autor Mo Yan, Premio Nobel de Literatura 2012.

El sorgo es, o fue, la principal fuente de sustento en esa región oriental. Mo Yan, quien en realidad se llama Guan Moye, nos lleva de principio a fin por acontecimientos que se desarrollan entre 1920 y 1940, poniendo de testigo al sorgo en todas las escenas humanas y presentándolo en sus más diversos matices de color, tamaño y movimiento con el viento y con el paso de los hombres. Dice por ejemplo: “...extensos campos de sorgo rojo se balanceaban como un mar de sangre. . . El sorgo se había vuelto de color escarlata oscuro...Un viento tibio rozaba los tallos de color verde esmeralda del sorgo que bordeaba la senda de tierra”.

A través de una narración intensa y apretada en poco más de quinientas páginas, los capítulos son solamente 5: Sorgo rojo, Vino de sorgo, Conducta de perros, Funeral en el sorgo y Muerte extraña. Mo Yan cuenta la historia del abuelo Yu Zhan’ao, quien de joven se hace notar en la rudeza, adquiere habilidad como bandolero y se convierte en comandante guerrillero que enfrenta a los invasores japoneses. Se habla de la famosa batalla sobre la ribera del río Negro. Así es que hay en esta novela mucho de epopeya en donde se describen la táctica, el enfrentamiento y la lucha sanguinaria, siempre en el marco del sorgo rojo.

El principal personaje femenino es Dai Fenglian, “la más guapa de todas las mujeres”, a quien el narrador cita por su nombre sólo al principio; después aparece siempre como “la abuela”, porque va a ser el amor de Yu Zha’ao. Dai, la hermosa de pies, es otorgada primero como esposa del hijo de un rico comerciante dueño de una destilería de vino de sorgo de la localidad. Padre e hijo son asesinados y la esposa del primero queda como heredera de esta planta de elaboración de vino. En relación a los pies de una mujer china, el narrador de la novela dice: “En mi opinión, a lo largo de nuestra extensa historia, los pies de las mujeres se han convertido en órganos casi genitales y los hombres han obtenido una especie de placer estético, con sólo mirar esos delicados miembros, que excitan sus secreciones sexuales”.

Sorgo Rojo es la tercera novela de Mo Yan. Otras de sus obras son: Trece pasos; El suplicio del aroma del sándalo, La república del vino; Cambios; Grandes pechos, amplias caderas, entre otras. Cuando uno lee Sorgo rojo, siente que esta lectura no es exactamente de un oriental, tiene una trama y un desarrollo comunicante con lo occidental; incluso yo diría que con lo latinoamericano. Mo Yan ha dicho que tiene influencia de León Tolstoi, William Faulkner y Gabriel García Márquez. Lo que no tiene duda es que se trata de una novela excelente.


Estos comentarios constituyen un apunte muy general sobre la novela Sorgo Rojo, pero llevan la intención de inquietar a los lectores que no la conocen todavía. En esto tiene toda la razón mi amigo el maestro de Acayucan Marco Antonio Juan Fernández: cuando uno es lector y ha tenido a la mano un libro que le ha gustado mucho, lo primero que piensa es contagiar a otros para que también lo lean. Queda ahí la sugerencia amables lectores. Y gracias a Jessi y a Ohtli por permitirme este goce.

Artículo publicado el 26 de octubre en Diario de Xalapa.