domingo, 1 de noviembre de 2015

Sorgo Rojo.




Por Lisardo Enríquez L.

Dos palabras sonoras con una profunda raíz: Sorgo Rojo, son el medio y la fuerza que enlaza una historia en la novela que lleva ese nombre, la cual se desarrolla en las llanuras de China, en el bajo río Amarillo que alguna vez identificamos en un mapa de Asía. Se trata de una zona rural llamada Gaomi Noreste, de donde es originario el autor Mo Yan, Premio Nobel de Literatura 2012.

El sorgo es, o fue, la principal fuente de sustento en esa región oriental. Mo Yan, quien en realidad se llama Guan Moye, nos lleva de principio a fin por acontecimientos que se desarrollan entre 1920 y 1940, poniendo de testigo al sorgo en todas las escenas humanas y presentándolo en sus más diversos matices de color, tamaño y movimiento con el viento y con el paso de los hombres. Dice por ejemplo: “...extensos campos de sorgo rojo se balanceaban como un mar de sangre. . . El sorgo se había vuelto de color escarlata oscuro...Un viento tibio rozaba los tallos de color verde esmeralda del sorgo que bordeaba la senda de tierra”.

A través de una narración intensa y apretada en poco más de quinientas páginas, los capítulos son solamente 5: Sorgo rojo, Vino de sorgo, Conducta de perros, Funeral en el sorgo y Muerte extraña. Mo Yan cuenta la historia del abuelo Yu Zhan’ao, quien de joven se hace notar en la rudeza, adquiere habilidad como bandolero y se convierte en comandante guerrillero que enfrenta a los invasores japoneses. Se habla de la famosa batalla sobre la ribera del río Negro. Así es que hay en esta novela mucho de epopeya en donde se describen la táctica, el enfrentamiento y la lucha sanguinaria, siempre en el marco del sorgo rojo.

El principal personaje femenino es Dai Fenglian, “la más guapa de todas las mujeres”, a quien el narrador cita por su nombre sólo al principio; después aparece siempre como “la abuela”, porque va a ser el amor de Yu Zha’ao. Dai, la hermosa de pies, es otorgada primero como esposa del hijo de un rico comerciante dueño de una destilería de vino de sorgo de la localidad. Padre e hijo son asesinados y la esposa del primero queda como heredera de esta planta de elaboración de vino. En relación a los pies de una mujer china, el narrador de la novela dice: “En mi opinión, a lo largo de nuestra extensa historia, los pies de las mujeres se han convertido en órganos casi genitales y los hombres han obtenido una especie de placer estético, con sólo mirar esos delicados miembros, que excitan sus secreciones sexuales”.

Sorgo Rojo es la tercera novela de Mo Yan. Otras de sus obras son: Trece pasos; El suplicio del aroma del sándalo, La república del vino; Cambios; Grandes pechos, amplias caderas, entre otras. Cuando uno lee Sorgo rojo, siente que esta lectura no es exactamente de un oriental, tiene una trama y un desarrollo comunicante con lo occidental; incluso yo diría que con lo latinoamericano. Mo Yan ha dicho que tiene influencia de León Tolstoi, William Faulkner y Gabriel García Márquez. Lo que no tiene duda es que se trata de una novela excelente.


Estos comentarios constituyen un apunte muy general sobre la novela Sorgo Rojo, pero llevan la intención de inquietar a los lectores que no la conocen todavía. En esto tiene toda la razón mi amigo el maestro de Acayucan Marco Antonio Juan Fernández: cuando uno es lector y ha tenido a la mano un libro que le ha gustado mucho, lo primero que piensa es contagiar a otros para que también lo lean. Queda ahí la sugerencia amables lectores. Y gracias a Jessi y a Ohtli por permitirme este goce.

Artículo publicado el 26 de octubre en Diario de Xalapa.  

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