domingo, 10 de agosto de 2014

Las reformas "de gran calado"







Por Lisardo Enríquez L.

Durante los gobiernos federales que hubo entre 2000 y 2012, los panistas intentaron hacer una serie de reformas para las cuales tropezaron entonces con la oposición del Partido Revolucionario Institucional (éste en realidad buscó ponerles zancadilla para gobernar más que para evitar las reformas), pero con el gobierno actual (del PRI) y sus “legisladores” encontraron las condiciones que necesitaban.

 Es decir, hay una gran coincidencia entre esos dos partidos políticos tanto en los principios sobre el desmantelamiento de las empresas estatales, los cuales obedecen fielmente a la orientación neoliberal que se acomoda a las líneas de dominación económica de los Estados Unidos, como respecto a los intereses pragmáticos personales y de camarillas de quienes van a incrementar de manera exorbitante sus negocios en materia energética, entre quienes están políticos priístas y panistas así como grupos de empresarios que van por lo suyo.

La sociedad debe exigir que quienes se dediquen a los negocios no participen en cargos y comisiones que corresponden a la función pública. Quienes actualmente están relacionados con los negocios de la gasolina, el petróleo, el gas y la energía eléctrica (hay nombres muy concretos que se han dado a conocer a través de distintos medios) deben renunciar de inmediato a su puesto en el gobierno, en el Congreso o en donde lo tengan. Y esto debe contemplarlo la ley: que son incompatibles los negocios privados con la función pública.

Es una verdadera desvergüenza que ante tanta corrupción los gobernantes de cualquier nivel y signo político hagan como que no pasa nada, como aquel de San Blas que solamente robó poquito y que tendrá una segunda oportunidad para llevarse más de lo que tomó la ocasión anterior. Que conste que este señor es un “pez chico”, los grandes como Granier, Gordillo, el que salió de la cárcel ya en este sexenio casi en calidad de héroe para disponer de sus grandes cuentas multimillonarias y muchos otros que ni siquiera han pisado el reclusorio, han lastimado en lo más profundo a la patria.

De manera que el “gran calado” es éste, la profundidad y la hondura con la que todos estos señores han tomado lo que han podido y lo que han querido, engañando con el cuento de mejorar la condición de todos los ciudadanos. Las “reformas de gran calado” o “reformas estructurales” fueron preparadas para beneficiar a unos cuantos mexicanos de dinero y a grupos de extranjeros, en tanto van en aumento los millones de mexicanos que son cada vez más pobres, los cuales se encuentran entre “Los condenados de la tierra”, como les llamó Frantz Fanon.

Bueno, ni la advertencia de una experiencia en los propios Estados Unidos le ha servido a los apurados reformadores mexicanos. Edmund Gerald Brown, Gobernador por segunda ocasión en California, en reciente visita a nuestro país externó en el Senado de la República que de no regular adecuadamente (con “mano dura”) a las compañías privadas que vienen a invertir en el mercado del petróleo y la electricidad, “se los van a comer vivos”. Y es que en California tuvieron una desagradable colaboración, en particular con la empresa Enron Corporation,  una de las que muy probablemente estarán en grande en México. Un empleado de dicha Compañía reconoció que la empresa le robó a California entre uno y dos millones de dólares al día durante el periodo de crisis.


Cito para terminar unas palabras que el 27 de septiembre de 1960 pronunció el Lic. Adolfo López Mateos, Presidente de la República, con motivo de la Expropiación de la Industria Eléctrica: “Pueblo de México, les devuelvo la energía eléctrica, que es de exclusiva propiedad de la Nación, pero no se confíen porque en los años futuros algunos malos mexicanos identificados con las peores causas del país intentarán por medios sutiles entregar de nuevo el petróleo y nuestros recursos a los inversionistas extranjeros”.  

Artículo publicado el 7 de agosto de 2014 en Diario de Xalapa. 

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