miércoles, 21 de agosto de 2013

Estimular la curiosidad y la creatividad en el proceso educativo.

                                                        

Albert V. Báez. 

                           Por Lisardo Enríquez L.


Una de las acepciones de la palabra educar viene del latín educare que se compone de ex (fuera) y ducere (sacar, extraer, desarrollar, desenvolver). Por lo tanto, incidir en la formación de los individuos implica estimular o incitar las facultades y las capacidades que potencialmente tienen todos los seres humanos desde pequeños, pero que requieren de descubrimiento y ejercicio. Es en este sentido en el que seguiré insistiendo que los mexicanos tenemos una filosofía muy clara y correcta, a la cual sólo falta darle cabal cumplimiento en los hechos. Me refiero a los postulados del Artículo Tercero Constitucional que a la letra dicen en lo esencial: “La educación que imparta el Estado tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano...”

Pues bien, el físico experimental, ambientalista y educador Albert V. Báez, nacido en México y educado en los Estados Unidos de Norteamérica, nos dejó ideas muy concretas al respecto. Dijo: “He llegado a la conclusión que mejorar la calidad de vida, la educación en general-y la educación científica en particular-debería generar cuatro cualidades importantes en el estudiante: Estas son curiosidad, creatividad, competencia y compasión”. En este pequeño texto se abordarán únicamente las dos primeras.

La curiosidad tiene que ver con la necesidad, deseo o motivación para averiguar algo, para saber algo, para buscar experiencias nuevas que suponen retos, para interrogar y buscar explicaciones, para dudar y seguir buscando, para cuestionarnos todas las cosas. La curiosidad nos lleva a saber y a comprender. Pero como dice Pablo Latapí, “La curiosidad, una facultad extraordinariamente poderosa en todo niño o niña y en todo joven, y desafortunadamente olvidada en la pedagogía instruccional predominante”.

 La creatividad por lo general tiene su origen en la curiosidad y conduce a la invención de cosas y de procedimientos que no se conocían antes. Las personas creativas tienen entre sus características ser imaginativas, críticas, tenaces y con una amplia capacidad de decisión, entre otras cualidades. El Dr. Báez nos habla de los niveles en que se ponen de manifiesto estas cualidades, de la manera siguiente: “Se ha dicho que la ciencia explora lo que es y la tecnología crea aquello que no ha existido nunca antes. La creatividad es, por lo tanto, la característica de la tecnología del mismo modo en que la curiosidad es la característica de la ciencia. No se puede generar ciencia sin ser curioso y no se puede generar tecnología sin ser creativo”.

Ya Piaget decía que “Las funciones esenciales de la inteligencia consisten en comprender e inventar”, lo cual nos hace ver la importancia que tiene en la educación estimular la curiosidad y la creatividad. Por supuesto que es fundamental preparar a los maestros con las herramientas necesarias para lograr estos propósitos y darles el lugar que les corresponde en la actividad educativa.

(Artículo publicado en Diario de Xalapa el 21 de septiembre de 2012).

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